Ayer regresé de mi segunda estancia veraniega en el país con forma de bota: Italia. He estado unos once días recorriendo gran parte del centro del país. Encontré una oferta, en lo que a billetes de avión se refiere, en el que había un vuelo directo Sevilla-Pisa, por Ryanair que salía bastante económico.

Llegué sobre la media noche, cosa de las 23:30 y no hubo pérdida alguna de equipaje, así pues me dispuse a coger un taxi hasta el hotel en el que me disponía a pasar la noche. Fue irrisorio esperar unos 40 minutos para conseguir un maldito taxi, no porque hubiese cola para cogerlos (que la había) sino porque el servicio de éstos era escaso. Una vez en el hotel, de tres estrellas por el que pagué casi 100 € la noche (y eso que estaba situado en las proximidades a la ciudad) intenté conciliar un poco el sueño aunque los ronquidos de mi apreciado hermano no me dejaron otra alternativa que ver un rato la RAI Italiana, donde curiosamente echaban una película española:
¡Átame! de Pedro Almodóvar (creo recordar) protagonizada por Victoria Abril y un joven Antonio Banderas. La película la vi en su día y recordaba de ella sus tordidas escenas de sexo entre ambos protagonistas. Curiosamente la mayoría de estas escenas habían sido suprimidas en la versión italiana lo que me hizo pensar en la censura que hay en Italia, algo mayor que la que hay en España (a pesar de que vivamos en un país, en el que a mi parecer hay una gran libertad de expresión). Se lo comenté a un compañero italiano y me dijo que se debe en parte a que Italia es un país mucho más cristiano que el hispánico, en parte porque el Papa y sus compañeros habitan en el Vaticano. Tras esto, conseguí dormir.
Una vez despierto me dispuse a hacer un desayuno, bastante soso la verdad, en el hotel no tenían nada del otro mundo (ni siquiera se podía tostar el pan) y tenían un zumo de naranja roja, mucho más dulce que el convencional de las naranjas de aquí. Me quedo con el sabor ácido y vitamínico C del de toda la vida. Tras esto, tomé un taxi hacia la zona centro de Pisa, concretamente a la llamada Plaza de los milagros, donde se encuentran entre otros monumentos, la archi conocida Torre de Pisa.
Se podría decir que dicha plaza es la única en la que residen monumentos, museos y demás sitios de interés para ver en Pisa, pero lo cierto es que la ciudad tiene un aire muy cercano al de Florencia, con un río que la atraviesa, y con un estilo como ya menciono muy semejante al de la ciudad en la que reside el equipo de la Fiorentina. El tiempo atmosférico no acompañaba y apenas se divisaba el sol. Esto no fue un problema para la gran cantidad de turistas que había en la plaza. Aquí os dejo una instantánea, realizada por un servidor, en la que podéis ver tan famosa torre:

Es curioso la de soportes que tenía en la base para que aquello no se cayese. Tan curioso era eso como el precio por subir a la torre, unos 15 €. Pero algo incluso más curioso que estas dos cosas es la cantidad de seres humanos con tanta personalidad que se hacían todos la clásica foto de la perspectiva falsa haciendo creer que sujetaban la torre. Pasé de hacer el tonto y opté por hacerle directamente una foto a la torre.
Como ya dije, en la plaza había más monumentos, todos ellos previo pago para entrar, como tales:

Como punto a favor de la ciudad situada en el oeste de Italia, diré que dicha zona estaba muy bien cuidada, todo genialmente limpio y con no mucho descontrol. Una vez visto esto me dispuse a dar una vuelta por la ciudad y a buscar un sitio para comer. Recorrí la calle principal de tiendas, y me senté en una pequeña plaza que había. En unos 10 minutos, pasaron hasta tres personas de color haciéndose las buenas personas para venderte pulseritas y demás. Entiendo que tengan que ganarse la vida, pero todos tenían el mismo rollete de que eran tus amigos de toda la vida para hacerles comprar un paquete de pañuelos. No soy racista, introvertido, ni me incomoda conocer gente nueva, pero la verdad es que llegaron a parecerme muuuy pesados. El primero tuvo su gracia y conseguía encasquillarte algo, pero el último decía las mismas cosas que el primero y ya hasta huías de ellos.
Tras esto fui a un bar/restaurante bastante alejado del centro y que no tenía pinta de ser demasiado caro. De hecho en la carta no tenía precios abusivos. Yo pedí una pizza prosciutto cotto (con jamón de york, para los ignorantes como yo de las palabras italianas), agua mineral y ya está. La sorpresa llegó cuando se pidió la cuenta y llegó un precio de 60 €. Descubrí que se pagaban 2 € por cubierto (cosa casi inédita en muchos restaurantes de España y muy común en la mayoría de los italianos) y que una cerveza 6 €. Eso tenía un punto, lo que no era pasable es que te trajeran una tarjetita de la pizzería con el precio apuntado, sin ningún ticket ni indicadores de lo que habías comido, y para colmo un par de caramelos para endulzarte el precio. Fuimos a la caja a que nos hicieran una cuenta de verdad y para colmo, había hasta tres familias más de turistas con el mismo problema que nosotros. "Too much? Same Problem" me dijo el hombre que estaba delante mía. Al hacernos la cuenta, descubrimos que nos querían cobrar 15 € de más. Realmente indignante, no tenía ganas de montar líos y además no vi ningún cartel en el que se informase de que disponían de hoja de reclamaciones así que opté por marcharme, puesto que tampoco disponía de demasiado y tan apreciado tiempo. Debía dirigirme al lugar donde me alojé durante prácticamente todos estos días: Urbania.
En la próxima entrada os comento más anécdotas y curiosidades de mi último y segundo viaje a Italia. Os adelanto que no será la siguiente pero que habrá una de Venecia (con fotos inclusive).
Un saludo.
Dicen ke italia es carisima, y tu lo confirmas con la puta pizzeria esa. D dnd te kerian clavar 15 euros mas?Hijos de puta... xD
Por granaino (visitar blog)
@ 15:24 - 25/8/2007
Un primo también vivió allí un año y sí, todo carísimo, pero las ciudades importantes son preciosas.
Por DJ-MAT (visitar blog)
@ 14:25 - 2/10/2007