Secreto: (Pincha para leerlo)
Escritos de un par de subnormales: Javier (dor.theater) y Whitestreak (un servidor)
Palidolia es un universo alimentado a base de historias y relatos aceitosos, como el bocadillo de chorizo que una madre introduce en el gaznate de su hijo, sometiéndole, cada vez que se le acerca en el parque, deteniendo el partido de fútbol cutrón y obligándole a masticar hasta reventarle la mandíbula.
Dichas historias están protagonizadas por personajes especiales y únicos, de gran profundidad y complejidad psicológica. Personajes que protagonizarán una serie de historias centrales, de las cuales (pensadas 3) solo existe una escrita, llamada
INOCENCIA (siendo la segunda, INQUINA) cuya principal estrella es un hombre llamado
MARIANO MOLLOSO MOROSO.
Aquí Mariano en una de sus muchas representaciones; Mariché El caso es que no solo leeréis sobre Inocencia. Alrededor de estos relatos generales han sido escritos otros de importancia secundaria pero que profundizan más aún en el lore de
Palidolia, y en los que toman relevancia personajes secundarios pero no por ello menos tronchantes. Es necesario advertir que el nivel argumental va in crescendo, ya que desde el comienzo no se sabía exactamente como se forjaría este mundo y todos sus eventos.
En el futuro, el contexto de
Palidolia alcanza cotas densas y dolorosas, especialmente con la introducción de la
metafísica Baghkiana. Si estás interesado en el mundo de
Palidolia, aun mínimamente, debes considerar que en muchas ocasiones, la lógica interna se va al cuerno y situaciones que pretenden ser épicas quedan en una mera estupidez sin sentido. No juzgues; adáptate a la historia.
[A todo esto, las escribimos hace ya un tiempo (como habreis comprobado de haber visto el trailer) pero las iré poniendo en este blog en orden cronológico y lo menos liante posible]
El caso Yorn, primera parte, que presenta a los lectores una trama hermosa y los primeros pasos a esta confusa cultura (no leer si eres de fácil ofensa ante el mal gusto)
Secreto: (Pincha para leerlo)
Prólogo
Yorn, a sus dieciocho años, era una persona independiente. Vivía con su novia felizmente en un piso de una zona costera de América del Sur. Se le podía considerar un tipo realizado, aunque, a veces, perdía las maneras por sus delirios de grandeza. Tendía a dramatizar cualquier situación, en ocasiones poniendo en riesgo a gente de su alrededor. En este relato, vamos a contar cómo, por su afán de heroísmo y sus delirios de grandeza, la relación con su novia se vio embadurnada en heces fecales.
El caso Yorn I
Veintitrés de Julio de dos mil diez. Yorn llegó a su casa después de una agotadora jornada laboral. Su novia reposaba después de haber estado exterminando una plaga de termitas que se había colado en casa. El olor a insecticida excedía al de cualquier ambientador, y se hacía un poco insoportable estar allí. En el recogedor había un cúmulo de isópteros muertos. Yorn abrió todas las ventanas y acercó el portátil a una de ellas que tenía debajo un pequeño escritorio. Encendió el ordenador y revisó su gestor de descargas. Ninguno de sus animes se había descargado todavía. Yorn ya estaba molesto por la lentitud de su conexión, pero decidió ignorarlo y conectarse al messenger con su cuenta. Su novia estaba conectada, por lo que supuso que se había dejado el ordenador de sobremesa encendido. Lo apagó y volvió a su puesto debajo de la ventana.
Nada más mirar a su pantalla, descubrió que dos individuos le habían agregado. “Serán de mi guild”, pensó para sí mismo. Un tal Gabriel y una tal Alba. En sus imágenes lucían fotos suyas, por lo que este supuso que no eran personas que frecuentaran agregar a desconocidos. El saludo de Gabriel fue un poco violento.
-
Hola, mortal. - saludó Gabriel.
Al leer esto, Yorn se empezó a plantear la posibilidad de que fuera una persona inmortal. Con cierto miedo, le respondió con una pregunta:
-¿Quién eres? - Preguntó.
-Un semidios híbrido. Residimos en otra dimensión, y obramos por Baghkä II. Buscamos su liberación. Y si podemos, violamos asiáticas. La respuesta de Gabriel confundió terriblemente a Yorn. Para él, estaba totalmente claro que la persona que había al otro lado no era de este mundo. Por otro canal le hablaba Alba.
-Hola, compañero mortal. - se presentó.
-¿Quién eres? - volvió a preguntar Yorn, esperando que esta vez no fuera un semidios híbrido.
-Soy una asiática. Soy esclava en la otra dimensión conocida. Podrías violarme a diario. Yorn se sintió cómodo al ver que hablaba con otro humano de su misma condición, aunque con una sabiduría infinitamente mayor sobre una dimensión que él desconocía. Decidió retomar la conversación con Gabriel.
-Quiero tu nombre. -Hay quien me llama Cónsul. Soy una deidad entre la comunidad porcina, aunque no estoy muy bien visto entre altos cargos. El caso es que prefiero que me llames Cónsul. ¿Sabes? Te crees el mejor, pero no eres una mierda. Si te unieras a mí, tendrías más poder. Éxito. Mujeres. Todo sería tuyo. - explicó Gabriel, aunque ya se dudaba de la vericidad de ese nombre, sobre todo tras cambiar su foto y nickname, poniendo una imagen para mostrar de un híbrido imposible entre cerdo y humano, y de nickname, “Cónsul”.
-Me rehuso a unirme. - respondió Yorn.
Yorn estaba convencido. Había peligro, pero no pensaba rendirse. Se enfrentaría a hordas de semidioses híbridos si hacía falta. Él estaba seguro de que era el elegido para acabar con este caos interdimensional.
-Trozo de mierda, no sabes lo que tendrías. Si no te unes a nosotros, tu novia sufrirá las consecuencias. - amenazó el híbrido.
-¿Qué pasará? Mi novia vive conmigo, imbécil. -Va a tener que hablar Baghkä II. - sentenció el Cónsul.
El nickname del cónsul se transformó, así como su dirección de correo, a Baghkä II. Había empezado la batalla
El caso Yorn, segunda parte.
Secreto: (Pincha para leerlo)
-¿Quién eres? - preguntó un Yorn entrado en pánico.
-Soy Baghkä II. Resido en un lugar apartado de una dimensión muy lejana. Desde que el mundo es mundo, he estado atrapado en un sitio del que no se puede salir. Tengo muchos siervos en la dimensión dominada por Horse God.
Con sus argumentos, Yorn quedó más aturdido y confuso.
-¿Horse God? - preguntó.
-No hay tiempo para eso. Tendrás respuestas si te unes a mí. - cortó en seco Baghkä II.
-¿Qué harán a mi novia si no lo hago?
-Quedará embadurnada en heces fecales. Tu novia se llenará de mierda. - advirtió.
Yorn cada vez se encontraba peor. La idea de ver a su amada siendo víctima de las heces fecales de un semidios porcino era aterradora. No quería dejarles ganar, pensaba que podría vencer a todo un imperio interdimensional dominado por un ser antediluviano con discípulos en toda una dimensión. Para él, era la oportunidad perfecta para hacerse el héroe.
-Ustedes no llegarán a mi casa. Sé que no llegarán. - afirmó Yorn.
-Necio, recorremos el espacio en nanosegundos, ¿crees que no podremos llegar a tu chabola tercermundista cuando queramos?
Se asustó un poco ante la afirmación de los nanosegundos, pero otra idea asaltaba su mente cada vez más. La idea de que esto fuera una simple broma. Que los que estuvieran al otro lado fueran unos “freaks” lunáticos que querían reírse de él.
-Puede que solo seas un lunático, pero no pienso dejar, bajo ningún concepto, que exista la posibilidad de que mi novia acabe en ese estado. - se atrevió a afirmar.
-¿Crees que puedes vencer a todo un imperio interdimensional? - preguntó Baghkä II, con cierto tono de mofa.
-He hecho cosas más grandes.
-¿Por ejemplo?
-Respirar. - dijo Yorn, llevándole de vuelta la burla.
-Eres un necio, te enfrentas a poderes superiores.
-No abandonaré mi raza. No lo haré por vosotros, para nada. Vuestros motivos son banales, y creo que sois una especie que carece del gran poder que tenemos los humanos. Puede que estéis más avanzados, pero nunca se sabe cuando la presa se vuelve depredador y el depredador, presa. Siempre hay fallos en la cadena alimenticia.
Se encontraba cada vez más seguro de sí mismo. Puede que su subconsciente estuviera asimilando que se tratara de una broma, y por ello era más atrevido. Combatir contra un loco con mucha imaginación no lo veía muy difícil.
-Eres un monstruo. Estás dejando que a tu novia le pase esto. ¿Quieres verla impregnada de mierda? ¿acaso te pone, maldito enfermo? - dijo Baghkä II mientras se impacientaba ante la insistencia de Yorn.
-No eres nadie. Solo un lunático que intenta confundirme.
-Vas a verla en ese estado. No durará mucho hasta que una imagen de terror te marque de por vida. Serás uno de nosotros, aunque sea por la fuerza. - sentenció.
-Eso jamás sucederá. Como dije, “sé que no llegarán”.
Yorn apagó el portátil, no sin antes ver cómo su novia se conectaba justo en el momento en el que él cerraba sesión. Este hecho, unido a que el olor a insecticida ya no estaba presente, confundieron un poco al joven. Fue a la habitación de su novia a preguntarle por qué no le había saludado al levantarse. Pero cuando llegó, sus peores temores se hicieron realidad.
La más grotesca de las imágenes se posaba ante sus ojos. Yorn jamás vio comparable espectáculo de banalidad.
Un bizarro híbrido caballo-humano, con un tatuaje en su antebrazo que decía un nombre conocido, “Horse God”, y un extraño traje de ejecutivo, penetraba a su novia maniatada a la cama. El ser lucía cabeza de caballo y cuerpo de hombre musculoso, pero lo que más sorprendía era su descomunal falo de color negro.
Pero, sin lugar a dudas, la mayor vulgaridad de la imagen se hallaba en otro híbrido, esta vez, una mezcla de hombre y cerdo. Este hombre se encontraba de pie en la cama, por encima de los senos de su novia, con las piernas flexionadas. Estaba defecando en sus mamas. Mientras caían los excrementos, el primer híbrido los restregaba en los pechos con sus pezuñas de caballo. Cuando fueron conscientes de la presencia de Yorn, ambos echaron a reir. Una risa infernal que Yorn no olvidaría en la vida. Al momento, cayó desmayado.
Cuando despertó, Yorn se vio encerrado en una jaula. En frente de él, otra jaula que encerraba a su amada, aún sucia por las heces. Nunca se perdonaría esto. Sus delirios de grandeza le habían llevado a la peor de las vidas (esclavitud y servicio a unas deidades pervertidas), y su bonita relación había quedado impregnada de mierda.