
La nueva obra psicodélica concebida por el artista japonés Toshio Iwai para jugadores en busca de nuevas experiencias.Que un catálogo bien nutrido es el órgano vital de toda plataforma que se precie es algo que bien debería ser sabido por todos, pero este mundo del que muchos disfrutan no tiene límites, o por lo menos, no para los que buscan algo más que jugar dejando a un lado las convencionales plataformas, aventuras, carreras y demás, y eso, es lo que nos propone Nintendo con el nacimiento de su nueva gama de títulos, los denominados “no-juegos”.
Si tomamos de este género los últimos lanzamientos de la compañía en nuestro país nos encontramos con
Brain Training del Dr. Kawashima, el entrenador mental para
Nintendo DS que junto a su segunda parte y otros títulos similares se han mantenido entre los más vendidos desde sus correspondientes lanzamientos en Japón. Pero si retrocedemos meses atrás hasta abril del pasado año, y nos situamos en el país del sol naciente, nos encontramos con un lanzamiento cuyas ventas fueron muchísimo más discretas, y es que, ésta era la primera apuesta de la compañía nipona por los “no-juegos” y la denominada
Touch! Generations, que, a día de hoy, crece notablemente en cuanto a diversidad y originalidad de títulos. Nos referimos, cómo no, a
Electroplankton, la obra del famoso artista japonés
Toshio Iwai, creador de, entre otros, Otocky para Famicom o de su último invento Tenori-ON, y a quién hace ya unos meses, Barcelona tuvo el placer de acoger durante unos días gracias a la última edición de Art Futura celebrada a finales de octubre del pasado año.
Poco después de su lanzamiento en oriente, la ciudad de Los Ángeles se preparaba para asistir a la conferencia de prensa que Nintendo celebraba con motivo del pasado
E3 2005, donde el reconocido
DJ David Hollands demostró lo que, con un poco de creatividad, es capaz de hacer con dicho título. Tras su presentación, Hollands realizó un auténtico concierto electrónico en vivo y en directo utilizando únicamente las posibilidades que este ofrece.
Entrando ya de lleno en lo que a
Electroplankton se refiere, nos sumergimos en un pequeño y maravilloso mundo subacuático habitado por las distintas especies de plánctones electrónicos, los auténticos protagonistas de este título. Estos adorables y diminutos seres reaccionan al interactuar con la pantalla táctil de la consola, e incluso, al uso del micrófono, ofreciendo así, para nuestro deleite, un verdadero espectáculo audiovisual.
Lejos de encontrarnos con presentaciones, secuencias de vídeos introductorias o menús cargados de opciones y modos, nada más encender el juego (o si lo prefieren no-juego) podremos notar la gran ausencia de éstos, ya que, la pantalla inicial de
Electroplankton, únicamente cuenta con dos principales y básicas opciones (aparte de una tercera para configurar el sonido), que son, el modo performance, y el modo audiencia.
El modo performance pone en escena un total de diez de las distintas especies de estas criaturas, cada una con sus propias cualidades, y con las que podremos interactuar el tiempo deseado. Estas diez especies son:
• Tracy: Trazamos un pequeño recorrido en la pantalla táctil para cada uno de los seis plánctones, que juntos, formarán una agradable melodía.
• Hanenbow: Nos encontramos con una hoja verde que sobresale del agua lanzando a estos pequeñajos a las de otras plantas acuáticas, podemos mover el sentido de éstas con el stylus, haciendo de esta manera, que reboten entre las hojas creando simples y bellas piezas musicales.
• Luminaria: Cuatro de estas criaturas circulan por una especie de circuito submarino a distintas velocidades reproduciendo una serie de sonidos al pasar por cada uno de los puntos que lo componen, podemos controlar el recorrido que hacen por este cambiando el sentido de las flechas.
• Sun-Animalcule: Nacen de entre las burbujas del fondo marino al tocar la pantalla para, brevemente, reproducir un sonido que en compañía de los demás forman una linda melodía.
• Rec-Rec: Cuatro plánctones avanzan de derecha a izquierda, al tocarlos, cada uno de ellos graba una muestra a través del micrófono durante unos segundos que, poco después, será reproducida acompañada de una base musical.
• Nanocarp: Forman un grupo de 16 que actúan al ser tocados, o cuando la onda que emiten tras esto, alcanza a alguno de sus compañeros.
• Lumiloop: Son 5, redondos, con aspecto de donuts diminuto y sonrientes, reaccionan al realizar movimientos circulares sobre ellos.
• Marine-Snow: Repartidos a lo largo y ancho de toda la pantalla van intercambiando posiciones con los de su especie, y a su vez, produciendo sonidos propios de un piano.
• Beatnes: Probablemente el más divertido de todos. El simple hecho de reconocer uno de los clásicos temas de Super Mario Bros. trae gratos recuerdos, pero además, podremos acompañarlo de muchos otros samples y efectos sonoros que en su día tuvieron cabida en el cartucho del juego. Aparte de este, cuenta también con varios temas más.
• Volvoice: Al igual que con Rec-Rec, usamos el micrófono para que este plancton, que adopta diversas formas, memorice y reproduzca nuestra voz con hasta 16 efectos diferentes.
Y esto es todo lo que ofrece cada una de ellas, mientras que, por otro lado, nos encontramos con el modo audiencia que es, ni más ni menos, una muestra de una composición al azar de unos 15 minutos controlada por la máquina en la que, si lo deseamos, podremos participar. Asimismo, y pese a que probablemente muchos así lo quisieran, la tarjeta de juego no ofrece la opción de guardar nuestras composiciones artísticas, es esto lo que hace que cada vez que encendamos la consola con
Electroplankton sea una experiencia única que difícilmente se repita.
Cabe destacar que, aunque la pantalla táctil sea el principal control que tengamos sobre éste, también daremos uso a los botones para realizar determinadas acciones. La cruceta de dirección sirve, entre otras cosas, para aumentar o disminuir la velocidad de los plánctones o de los ritmos, dependiendo siempre del que nos encontremos “jugando”, ya que no todos cumplen las mismas funciones. También podemos acercar o alejar el zoom de la pantalla superior mediante los botones X y Y, en ella, se muestra la criatura que en cada momento se encuentre actuando, mientras que el botón select, servirá para reagrupar los plánctones o, por ejemplo, cambiar de tema.
De cara al apartado técnico, desde un primer momento ya nos damos cuenta de que tratamos con un título que ha sido muy mimado por su creador, pues la simplicidad del entorno y la mezcla de colores empleada, se hace llanamente agradable ante nuestros ojos, siempre acompañados, por supuesto, de la simpatía que estos diminutos seres desprenden. En la otra cara, y siempre de la mano del campo artístico visual, tenemos el apartado sonoro, cosa que en esta ocasión no podía ser menos que destacable, pues, para un título como este, la calidad musical y sonora es de lo más importante, ya desde el comienzo entramos en contacto con una atmósfera acuática apreciando los pequeños detalles del fondo marino, para poco después, entrar de lleno en lo que a creaciones musicales se refiere.
Si a estas alturas uno todavía se pregunta qué es
Electroplankton, probablemente, no deba tan siquiera cuestionarse sobre su futura adquisición, ya que es un título dirigido a los que perfectamente, saben qué y qué no ofrece. Como ya decíamos en un principio, no es un juego que cuente con su propia historia o con un simple argumento, puede complementarse muy bien entre las largas partidas dedicadas a otros juegos, o para permitirnos unos minutos de libertad y relajación. No es algo a lo que dedicarle horas desde un primer momento, pues a la larga, puede hacerse cansino o repetitivo. Es, simplemente, una nueva experiencia que nos brinda
Nintendo y el artista
Toshio Iwai, en la que, sin ningún conocimiento musical, podremos demostrar nuestra creatividad en un auténtico y original espectáculo audiovisual, una verdadera delicia tanto para la vista como para el oído.
Happy Birthday, Mr. President
Publicado @ 1:21 - 6/7/2006
Etiquetas: