Si hay algo que me gusta en el mundo son los secretos. No mantenerlos, sino desentrañarlos.
Por tres razones, básicamente.
La primera es que algo que está oculto, es algo que merece la pena saber.
La segunda es que el proceso de averiguar la verdad es en sí mismo un fin. El reto contra ti mismo para ver si puedes darle luz a tu búsqueda supone una manera de aprender tanto si triunfas ocmo si fracasas; además, para mí saber la verdad sobre las cosas es algo sumamente importante.
Y la tercera es que una vez averiguado, merece la pena saber que razón había para que el secreto fuese secreto.
Cuando digo esto, me refiero a la ciencia, el universo, la historia, etc... aunque en general añadir personas a la ecuación no suele ser satisfactorio, porque empapa a menudo de estupidez el concepto de secreto. A nadie debería interesarle la vida de nadie, y por tanto tampoco debería ser secreta, ni aireada, debería ser simplemente normal, como leer una biografía para aprender.
Volviendo a los secretos, la criptografía es uno de mis hobbys desde hace mucho. Más la clásica que la moderna, pero por romanticismo más que nada. Hay algo inmersivo en descifrar un mensaje escrito en una antigua lengua, y comprobar el trasfondo en el que estuvo. Así que aprovechando que en ciencia se está hablando de egipcios y que la egpitóloga (honorífica) particular del foro también hizo un artículo sobre lo que rodea a una de las piedras mas famosas de la historia, pues he decidido que acompañando al tema criptográfico vendría bien hablar de los jeroglíficos. En otra ocasión puede que hable de enigma, de la cifra de María Estuardo o del gran Babbage.

"Se te va a salir, toma..." (sacado de educar.org)
Como nota, que sepais que de historiador no tengo nada, así que es posible que cometa ligeras incorrecciones u omisiones, pero que no afectan para nada al método de desciframiento, que es lo que nos ocupa.
Para empezar, debo decir que los jeroglíficos no son técnicamente un tipo de cifrado, puesto que no estaban hechos para ocultar nada. Más bien era para que los entendiesen. Pero diversas circunstancias los ocultaron a los ojos del mundo.
En primer lugar conviene saber que en el antiguo Egipto se usaban 3 tipos de escritura:
- La escritura jeroglífica, que significa "talla sagrada" (de ahí el título) que representaba una escritura ornamentada perfecta para los templos y demás escrituras ostentosas. Si las usaban para más cosas ya no puedo decirlo.
- El hierático, que viene a ser la forma práctica de un jeroglífico, usada para textos más cotidianos.
- El demótico, que consiste en una simplificación y vulgarización de la anterior, debido a la extensión de su uso. De ahí su significado "popular".
Cuando el cristianismo entró en egipto, todo esto fue rápidamente erradicado, y la escritura fue reemplazada pro el copto, una especie de egipcio vulgar escrito con caracteres griegos y egipcios. Por otro lado, la lengua egipcia evolucionó hasta convertirse en copto, en honor a esta escritura. Así que el dominio de los jeroglíficos, acabo desapareciendo. Después, con las conquistas musulmanas, el árabe sustituyo a su vez al copto, que quedó relegado a los templos cristianos que no estuviesen en dominio árabe, dejando caer cualquier conocimiento sobre el egipcio antiguo en el olvido.
No fue hasta mucho mas tarde, en el siglo 17, con el interés (y robo de monumentos) de Europa por esta escritura, que los eruditos comenzaron a interesarse. Se escribieron muchos tratados (todos partiendo de especulaciones), y el más aceptado fue el de Athanasius Kircher. Lamentablemente, no podía estar más errado. Principalmente decía que los egipcios, al ser un pueblo tan antiguo, ergo atrasado, no podían tener una escritura fonética, así que supuso que los jeroglificos eran semagramas (o ideogramas, como prefirais), que representaban un concepto cada uno. Así este investigador traducía de manera enormemente creativa (y equivocada) los jeroglíficos de innumerables obeliscos traidos a Europa. Aun así tampoco hay que pensar que este hombre era un inútil, puesto que fue un gran estudioso, versado en criptografía, vulcanología (descendió el Vesubio) y ademas inventor: inventó la linterna mágica, uno de los precursores del cinematógrafo. El caso es que su tesis se volvió tan popular que todos los académicos del siglo tiraron por ese camino, perdiéndonos más aún en el camino de la ignorancia de esta lengua.

No confundir con haruglífico
No fue hasta siglo y medio después, a final del 18 cuando se descubrió la piedra Rosetta en las guerra snapoleónicas. Napoleón no era tonto (o un poco, por lo que le pasó en Rusia), y dejó instrucciones de que todo lo que pareciese un hallazgo fuese requisado. Para ello, iban con el ejército una plétora de investigadores.
Esta piedra, con 3 textos, uno en jeroglífico, otro en demótico y otro en griego, hacía suponer que era el mismo texto con traducción simultánea. Muy modernos estos egipcios.
La tradcción en griego rápidamente reveló el contenido de la talla (un tratado con los beneficios concedidos al pueblo por el faraón Ptolomeo), así que toda la comunidad científica centro su atención en averiguar si era cierto que ponía lo mismo en los otros idiomas.
Lamentablemente, había 3 inconvenientes:
- La piedra no estaba en el mejor de los estados: del texto griego están dañadas las 26 últimas lineas, del demótico las primeras 14 tambien estan estropeadas, y para colmo de males, del jeroglífico sólo quedan las 14 líneas finales y están en mal estado.
- A la escasez de líneas válidas con las que trabajar, se le añadía que nadie sabía como demonios se pronunciaba el egipcio antiguo. Podrían hallar el significado con suerte, pero, y la pronunciación?
- A todo esto ha de sumarsele el legado de Kircher: todo el mundo pensaba que cada carácter representaba un concepto.
Afortunadamente llega el primero de nuestros protagonistas (pensábais que esta historia no tenía protas?).
Thomas Young, un genio absoluto, que hablaba 12 idiomas...a los 14 años! Young era un erudito interesado en una amplia variedad de campos, desde la medicina (la carrera que estudió) en el campo de la oftalmología, describiendo el funcionamiento del ojo, física, en el campo de la óptica, llevado por sus experimentos sobre la visión, con los que acabó publicando artículos sobre teoría de la luz, ondulatoria y otros descubrimientos.
Como veis, enseguida cambiaba de campo, en cuanto veía algo que le interesaba, así que rápidamente se fijó en la piedra Rosetta. Para el era todo un reto así que cuando llegaron sus vacaciones de verano en 1814 (tenía 41 años), se llevó una copia y se puso manos a la obra.
Fue entonces cuando hizo el descubrimiento que sería la clave de la descipción de la escritura (y el idioma) jeroglífica.
Pero como este artículo me está quedando muy extenso, y ya he ocmetido el error otras veces de escribir demasiado, os lo cuento mejor la próxima vez. Así que no temais, no he omitido a Champollion, pero antes de él hay que relatar las andanzas de Young.
Como dice Red Herring esto no se hace. Acabo de leer la biografía de Thomas Young en la wikipedia, aunque no dice mucho, así que tocará esperar al siguiente "fascículo".
¡Ah!, a cerca de los secretos... Tienes que reconocer que tu también habrás tenido secretos que no le contabas a todo el mundo.
Por NSTR
@ 11:41 - 3/2/2008
No estoy muy de acuerdo con eso de que no te gusta desentrañar secretos personales. Quizá no tanto como los que explicas, pero los interrogatorios son unos de tus hobbys.
Por Pipe
@ 10:25 - 3/2/2008
Eso no se hace eh? eres peor que las ofertas de lanzamiento de los coleccionables de planeta deagostini =(
Por Red_Herring (visitar blog)
@ 23:04 - 31/1/2008