Hasta ahora el contrato que mantenía con Google AdSense me impedía lanzar crítica alguna contra el sistema, pero ahora que me han expulsado puedo echar sapos y culebras por estos deditos que la evolución me ha dado.
Aunque pueda parecer lo contrario, no hablo desde el odio y la ira homicida, como dijo un sabio un día que no lo dejaron entrar en una nave. Opino exactamente lo mismo que opinaba cuando el sistema me propinaba lo que se olía como pingües beneficios.
Desde un primer momento el sistema de Google AdSense apesta. Apesta porque la aceptación de sus términos supone un "Todo o Nada", es decir, aceptas nuestras inquisitoriales normas absolutistas o te vas por donde entraste. No tienes derecho a pedir explicaciones, no tienes derecho a cobrar el dinero que te has ganado mientras trabajabas para nosotros y, aunque tengas derecho a una única reclamación, no te devolveremos nunca nuestra cuenta.
Luego vas leyendo cosas y escuchando casos y piensas que tú eres diferente. "Algo habrán hecho los otros para que les quiten la cuenta". Pero no. Tú te alejas de tus propios enlaces como quien ve la peste negra entrar en la casa del vecino, incluso rechazas la posibilidad que te brindan los PC´s de la facultad para hacer clicks esporádicos. No pides a nadie que te cliquee, pero te esfuerzas en ofrecer contenidos interesantes que aumenten las visitas en tu blog.
Pero la gente sigue cayendo a tu alrededor. Va a ser verdad que el Ojo de Sauron sabe más por diablo que por lo que ve.
Cada día entras con miedo en tu cuenta por si te encuentras con el fatídico mensaje. Vives realmente angustiado.
Y llega un día en el que acumulas un dinerito, estás más cerca de tu cobro. Y es ahí cuando llega el señor Google con su
Es aquí cuando te enfadas. Confirmas lo que te has temido todo este tiempo. Que existe gente que cumple su contrato y aún así Google decide que los intereses de sus anunciantes se ven perjudicados. Se ven perjudicados porque tienes un público fiel, pequeño, que lee tu blog que se anuncia a diario gracias al sistema de portada de Vandal. Un público pequeño que no le interesa en absoluto porque no eres una página con miles de visitas. Pero no te avisan antes de hacer el registro de que no interesas, no te dicen que tu trabajo está siendo en balde. Aprovecharán durante uno, dos, tres meses tu trabajo para luego marcharse con el dinero que te habías ganado.
Quizás, y sólo quizás, les salvaría el hecho de que mi hipotética teoría fuese cierta. Si consideran que todos formamos parte de una misma web y que, hacer click en cualquier anuncio de Vandal es hacer click en nuestros propios anuncios. Pero AdSense tiene material suficiente para saber quién es quién. A fin de cuentas el apelativo de Gran Hermano no me lo he ganado yo.