
Se merecen más de lo que tienen y nos han dado más... de lo que son capaces.
Estos dos ineptos detectives, tan españoles como el que más, llevan 50 años haciendo reir a grandes y mayores. Un humor blanco que ha sabido tocar todos los palos de la sociedad adaptándose a los hechos más recientes. Los mundiales, los JJOO, Operación triunfo o el Euro han sido verdaderos suplicios para los agentes de la TIA.
Han cosechado éxito mundial, han sido llevados al cine con gran acierto (y una sosa historia central) y, por supuesto, nos han hecho reir.
Dos personajes calvos para facilitar el dibujo y gags cada tres o cuatro viñetas para mantener el ritmo parecen ser los ases de la manda de un genio como Ibáñez que sigue rindiéndose a los horarios de la editora y haciendo unos 4 álbumes al año a pesar de que su espalda y sus ganancias digan lo contrario.

No han conseguido hacer nada bien, pero qué coño, son nuestros patosos.

Aunque Francisco haya dicho en varias ocasiones que le encantaría que alguien siguiera el trabajo en su ausencia, recemos para que Ibáñez les dé vida muchos años más.