Me había pasado los últimos tres-cuatro años sin mirar para nada la televisión, para mí, se había convertido en un aparato vital y necesario únicamente para la labor de echar mis vicios a la consola y ver aquellas películas que yo quería cuando quería. Nada más.
Mejor que todas la televisión junta que he visto en los últimos diez años
Con las llegadas de las consolas de nueva generación llegó hará un año y medio a mi habitación una tele HD de estas que se llevan tanto ahora para poderles sacar el máximo partido, y con ella, venía incluido un descodificador de TDT, por lo que me dio por echar de nuevo un vistazo al a programación de la televisión. Además, mi estado de parásito me permitía pasarme muchas horas delante del televisor y como anímicamente tampoco me apetecía hacer nada, me volví a enganchar a la caja tonta. Pero de nuevo, en unos pocos meses, me he vuelto a aburrir y me siento hastiado con la programación disponible en nuestro país, por lo que de nuevo, he vuelto a mi mundo de anime, dvd’s, y videojuegos donde yo elijo lo que quiero ver.
Ni el Comisario, ni Corso, ni Los hombres de Paco, ni El Internado, ni pollas, la mejor serie que he visto en años de intriga y suspense es Death Note, y la he visto no gracias a la televisión actual
Y es que la programación actual da auténtica grima: No voy a profundizar mucho en los programas del corazón, todos sabemos cómo está la situación con esa clase de espacios en nuestro país, y tampoco destacaré mucho el hecho de que la programación infantil –que se llama infantil aunque de toda la vida la han disfrutado pequeños y grandes- haya sido baneada y relegada a la televisión de pago. Tampoco quiero detenerme mucho a comentar los espacios marujiles clónicos de las mañanas, con los que puedes alternar de Telecinco a Cuatro sin ser realmente consciente de que has cambiado de canal. No comentaré las mesas de debate de cinco-diez minutos que se dan cada mañana donde más que debate se procura que los miembros que conforman el espacio vomiten su opinión –partidista e inamovible- lo más rápido que puedan hasta que otro tertuliano le corta con gritos y puyitas.
No sirve ni para un video de Bukkake -bueno, si es alemán, sirve cualquiera-.
Y las películas ¿Dónde han ido a parar las películas?¿A dónde han ido a parar los buenos espacios de cine en televisión con películas, ya no digo obras de arte, si no simplemente entretenidas, palomiteras y hollywoodienses. Con los dedos de una mano se cuentan los filmes que en estos meses he visto y que han valido la pena, por no hablar de que si nos aventuramos a ver una más vale que tengamos la agenda libre en las próximas horas, puesto que la publicidad transformará nuestra añorada “Tortugas Ninja” en una versión extendida pro-comerciales que durará más que los Diez Mandamientos. Publicidad, publicidad y más publicidad ¿Cómo puede hoy en día alguien quedarse postrado en el sofá mientras solo se traga anuncios? ¿Tan devorado por el G-Virus tiene el cerebro que es incapaz de sobreponerse a la situación y apagar el televisor para hacer otra cosa?
Esto si era cine y no los dramas de Antena 3 por la tarde donde un dingo se come al hijo de una familia de clase media que supera sus problemas con amor y con el sueño americano
Cómo me aburren los Late-shows, todos cortados con el mismo patrón importado de mar allende: el monólogo (cargado de tintes políticos normalmente, que aunque soy de izquierdas y por tanto debiera estar satisfecho con ellos no puedo más que aborrecer), la actuación musical que sirve para promocionar un maldito disco de música que no importa a nadie con un mínimo de gusto, la entrevista semiestructurada y poco profunda, que sirve para pasar el cepillo al entrevistado y por supuesto, nunca meter el dedo en la llaga y ser tan políticamente correcto como se pueda hasta el punto de dar asco, y es que en muchas ocasiones el entrevistador se podría cambiar por un Crash Dummy que seguramente sería más osado. No olvidemos por cierto, que estos programas se llena de colaboradores con espacios de cinco minutos para soltar una chorrada y volver a huir entre bastidores, realmente no importa ni su nombre, puesto que si hoy muere uno en cualquier pub nocturno se les podrá encontrar un sustituto. La noche sin Tregua, Noche Hache, El hormiguero…clones unos de otros que proclaman a los cuatro vientos lo buenos que son y que en realidad forman parte de la mediocridad televisiva actual.
"hijo, he conocido una chica perfecta para tí" "¿Está buena?" "Es muy simpática" "Vale, ¿pero está buena?" "Tiene un programa en la tele" "Vale, ¿pero está buena?" "Es muy ingeniosa" "Que te den por culo"
Pero no olvidemos la verdadera lacra actual de la televisión: YouTube. Qué fácil se ha vuelto hacer televisión ya que los internautas se la dan hecha a través de sus videos, y es que raro es el programa que no llena minutos y minutos de su programación con estos malditos videos. Le deben el culo a YouTube. ¿Pero no se dan cuenta de lo jodidamente aburrido que es eso? He tenido en estos meses de televisión días en que me he llegado a tragar el mismo video sacado de Internet hasta seis veces: el momento en que lo veo yo por mi mismo, el momento en que me llega el mail rutinario en cadena que me enseña el video (y si no lo envío a veinte personas más se me cae la picha a trozos), el colega de Messenger que me lo pasa, el programa matutino que lo hecha, el programa a media tarde que lo vuelve a sacar y el programa nocturno que remata la faena…televisión barata, poco inspirada, a costa de los demás y para más inri, con una calidad de imagen protovomitiva. En el siglo XXI algunos nos quejamos de que no llega todavía la televisión en alta definición a nuestro país mientras otros en cambio se quedan en el sofá viendo videos de resolución spectrum y riéndole las gracias al vago que ha decidido que una sección de “chinos de Internet” estaría de puta madre.
Venga, una vez más, seguro que nunca, nunca lo habías visto...
Asco, verdadero asco me vuelva a dar la televisión de este país. Seis meses es lo máximo que he podido aguantar hasta volver a huir de nuevo a mi mundo de anime, dvd’s y videojuegos. Por Dios, ni siquiera han respetado la teletienda de la madrugada con Chuck Norris anunciando abdominazers, ahora son todo concursos amañados con jóvenes azafatas con el monte de Venus depilado y que nos marcan pezones para que no cambiemos de canal mientras una vieja televidente intenta solucionar un Sudoku.
Asco.
Cuando tu estás regalando maletas con euros yo me hago pajotes con tu escote. Que lo sepas
Una ciudad muerta que te consume, ahí es donde vivo yo. Así son los pueblos grandes y las ciudades pequeñas, que en definitiva no dejan de ser lo mismo, sitios donde no puedes darte un tiempo para poner las cosas en su sitio, donde no se permite la reflexión y la búsqueda de uno mismo.
Pasea, me dijo un buen amigo, tómate largos paseos, tómate cafés en bares mientras te lees un libro, mira la gente pasar, aclara tus ideas. No puede ser, en este lugar no puede ser. En estos meses de verano me he dado largos paseos con mi reproductor de música, pero son paseos estúpidos. ¿Qué sentido tiene pasear cuando en diez minutos has cruzado hasta la otra punta de la ciudad? ¿Qué sentido tiene estar una hora paseando cuando en ese tiempo pasas seis veces por la misma calle y por las mismas tiendas? En un momento dejas de pensar en tus problemas y pasas a pensar si la dependienta de X comercio te va a denunciar por acoso.
Tampoco hay cafeterías desconocidas donde refugiarse y esconderse sin que nadie te conozca y pensar y leer una tarde. En una ciudad pequeña te sientes vigilado, no hay opción para el anonimato.
En una ciudad pequeña tampoco hay trabajo más allá del necesario y funcional para que la ciudad funcione. Puedes ser dependiente, trabajar en un supermercado, en una fábrica o tener algún trabajo genérico y ser abogado, médico o contable. Pero no busques más, porque no lo hay, no hay alternativas originales y aunque tú tengas una idea brillante, llevarla a cabo en una ciudad tan limitada es dirigirte al fracaso.
Necesito irme de aquí, esta ciudad me está matando anímicamente y es en gran parte culpable del laberinto sin salida en el que me encuentro, no voy a encontrar mi futuro aquí. Necesito estar en un lugar donde no me sienta controlado, dónde mis paseos para meditar no se limiten a saludar a vecinos y gente conocida. Necesito una ciudad donde perderme, con cientos de callejuelas para explorar, encontrar bares donde leer, tiendas a montones dónde poder mirar cada tarde sin que la dependienta me mire mal.
Necesito un lugar donde buscar un trabajo que no me obligue a ser parte de la mecánica rutinaria de la ciudad y me hunda con ella en el lodazal de la rutina y el aburrimiento.
Otra noche más, otro sábado más, otra semana más. Otra vez en casa y no hay nada que hacer. Ser la última persona viva sobre la faz de la tierra no debe ser muy diferente de la vida que llevo estos últimos meses, salvo quizás, el hecho de que no tendría TV que mirar, lo que la haría aun más aburrida. Y ya no me hago ilusiones de que esto vaya a cambiar y vaya a poder volver a salir los sábados y divertirme por ahí, conocer gente, crear nuevos lazos y estabilizar un poco la vida. No vale la pena hacerse ilusiones porque después llega el fin de semana y uno se da cuenta que de nuevo ha cenado comida rápida de un lugar donde el camarero ya te conoce por el nombre de pila y vuelve a estar en calzoncillos delante del monitor del Pc.
Espero que si alguien bondadoso se acuerda de regarme de vez en cuando lo haga con vodzca
No hay nadie para hacer nada, debo haberme quedado estancado en una época que los demás ya han abandonado hace tiempo, todo el mundo se ha hecho adulto y yo sigo siendo un crío. Y no les puedo culpar, yo antes también era un adulto y hacía cosas de adulto y pensaba como uno, hasta que te das cuenta de que eso es mierda y no vale la pena.
Siento ira dentro de mi
No hay nadie con quien salir, no hay nadie con quien divertirse, no hay nadie con quien entablar conversa, no hay nadie con quien hacer nada.
La verdad y sinceramente, creo que de un año hacia esta parte ha sido la etapa de mi vida que más apoyo necesitaba, que más a mi lado necesitaba a gente, a amigos, alguien que me diese un empujoncito, que me llamasen, que me insistiesen. Y la verdad es que este año me ha servido para borrar mucha gente de mi móvil y de mis contactos, gente que no te ha preguntado ni un solo “¿cómo te va?”, “¿necesitas algo?”, “¿necesitas hablar?”, gente que te ha ignorado, que no te ha dado ningún apoyo y que no se acuerda de ti más que cuando le conviene.
Y cuando veo que otro sábado ha pasado, que otra semana se acaba y nada ha cambiado me cabreo: ya no quiero nada de nadie, ya no quiero salir con nadie, no quiero llamadas de nadie, no quiero compañía de nadie, no quiero ayuda de nadie, no quiero amistad de nadie. Ya me buscaré la vida por mi cuenta y que le peten a los demás.