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Resultados para etiqueta "curro"
Algo tenés que hacer en la vida boludo. Publicado @ 18:10 - 21/4/2008 Etiquetas: trabajo, work, curro, callo, parasito
Seguramente de haber nacido en otra época sería un tío más feliz porque habría encontrado mi lugar en la vida más rápidamente. Si hubiese nacido en la época griega lo más probable es que hubiese acabado siendo el joven efebo bañado en aceite de algún filósofo gordo con pelos en las orejas. En la edad media lo más seguro es que hubiese sido un campesino obligado a labrar veinticinco horas al día para cultivar cuatro remolachas, casado con la más fea del pueblo (por los dos cerdos famélicos de la dote) a la que el señor feudal habría desvirgado la noche de bodas enamorándose de ella y enviándome a mi a luchar a las cruzadas donde hubiese muerto decapitado a manos de un otomano. Y de haber nacido en la revolución industrial habría pasado mi infancia trabajando quince horas al día a cambio de dos peniques para acabar muriendo de tuberculosis en la guardilla de algún edificio infectado de ratas. Sin lugar a dudas, opciones mucho más alegres e inspiradoras que la actual.
De haber nacido en un futuro post apocalíptico habría muerto a manos de un tio fornido en taparrabos en una cruenta lucha por el combustible
En cambio, hoy en día la cosa está más jodida. Hará aproximadamente un año dejé el trabajo donde estaba porque, entre muchas razones de peso que prefiero obviar, no era mi sitio y no era lo mío. La verdad es que de un tiempo a esta parte voy dando tumbos sin saber dónde está mi lugar y pensaba que dándome un tiempo de respiro y dejando la vida pasar el propio curso de los acontecimientos me pondría en mi lugar de manera natural, algo así como cuando estás ordenando el desván y descubres el mapa del tesoro de Billy el Tuerto para acabar en un galeón pirata acompañado de tus amigos el gordo y el japonés inventor y perseguido por unos mafiosos para poder salvar los muelles de Goon. Pero no ha sucedido nada de eso. Los días han pasado, los meses han pasado y aquí está uno, igual de perdido que siempre y sin saber qué hacer.
Pensaba que la cosa sería así de fácil, pero por desgracia nunca lo son. Quizás es porque yo no he hecho cursos de formación
A veces me pregunto si las demás personas tienen también dentro esa impaciencia y ansiedad que te recorre la tripa cuando estás haciendo algo que no es lo tuyo, ese algo que te punza la cabeza cuando no estás en el lugar que deberías o si son más conformistas y solo necesitan trabajar en lo que sea y cobrar a final de mes para ser felices (y desde luego no hablo de la gente que tiene que trabajar de lo que sea por necesidad). El problema supongo que viene a raíz de que por desgracia no se dónde está mi sitio, a corto plazo no me veo haciendo algo que me interese, miro opciones y no las veo y tengo el presentimiento de que en cuanto encuentre algún trabajo al que dedicar mis horas esa sensación de “Este no es mi sitio” me va a volver a martillar la cabeza. ¿Opciones? Supongo que seguir buscando hasta que encuentre aquello que me llena o bien aprender a ser una de estas personas que trabajan sus horas diarias como un androide y no se cuestionan nada más.
Hacer algo que te llene, aunque te paguen dos mangos
De todas maneras para que se vea que me planteo mi búsqueda totalmente en serio estoy elaborando una lista de trabajos que me harían sentirme realizado como persona:
- Ninja interestelar con amplio dominio del kung fu del mono borracho. - Beta tester de Street Fighter IV - Piloto de transbordadores espaciales. - Asesino a sueldo. - Cientifico loco que fabrica androides para dominar el mundo. - Bailarina del Moulin Rouge - Cuatrero - Portero en un club de strip tease. - Cuidador de marsopas.
Sí, las marsopas son animales extremadamente feos, pero muy simpáticos, exacto, como aquella novía que tuvistes hace tiempo
Notas mentales: El primer estracto de peli que he puesto es de Deuce Bigalow 2. No miréis esa peli a no ser que queráis un derrame cerebral, es un consejo de amigo, el segundo cachito de película que os he puesto, en cambio, pertenece a Martín (hache), que tiene ya sus años pero que no puedo dejar de recomendar que veáis.
A ver si me pongo un poco las pilas en actualizar el blog que me he dado cuenta hoy que lo tenía algo abandonado.
En mi primer curro…(I) Publicado @ 2:50 - 6/2/2008 Etiquetas: curro, verano, timo, estafa
Tuve la suerte de poder tocarme los huevecillos placidamente cada verano hasta los diecisiete años, viciando como un psicópata a la consola y dando vueltas con los colegas, pero a partir de ese verano me tocó buscarme un curro, más que por obligación por parte de mis padres, por la decencia de sacarme un dinerillo pa mis cosas (vicios).
Así pues, como vivo en una ciudad que es una peste como ya he comentado en otras ocasiones, un par de amigos y yo cogimos el bus –en la época en que aun podías coger el bus sin coger de paso una infección- y nos hicimos kilómetros en busca de un currele de verano en algún pueblo de la costa. Lo bueno (malo) es que el autobús, el muy puñetero, te dejaba en la entrada del pueblo y hasta llegar al centro tenías que patearte algo así como siete kilómetros con el calor del verano golpeándote en la chola.
(cantando)Que buenos son, que buenos son, Buddha, Ganesha y Vishnu que nos llevan de excursión!
Pedimos curro en varios sitios y en todos nos fueron chapando poco a poco, en un supermercado porque no teníamos transporte propio y según nos dijo la tipa, aunque habíamos llegado allí en bus eso no le valía porque tenía estudiado de memoria todos los horarios de buses y no coincidían o yo que sé qué mierda nos explicó de su puta vida. En otro sitio nos dijeron que ya lo tenían todo lleno, en otro nos dijeron que no cogían gente de verano, en otro que ya tenían a los fijos de cada año y que no necesitaban de gente nueva (coño, ya podrían ir cambiando de curro cada verano los joputas acaparadores), por lo que la final, fuimos haciendo el camino de vuelta hacia la parada de bus, donde había otro supermercado parecido a los que aparecen en las pelis americanas en mitad de las carreteras, que no para ni Diós, y con las voces de las cajeras por el altavoz que se oye desde el parking…al final nos ofrecieron curro ahí.
Aunque no se nota en absoluto, es un montaje con photoshop, pero es para que os hagáis una idea de como era el lugar, unas bailarinas que por la noche se transformasen en vampiro le hubiesen dado un toque de clase y distinción
TOTAL= 14 kilómetros caminados bajo el sol para nada.
En aquel lugar donde nos ofrecieron curro nos citaron para hacernos unas entrevistas de curro por separado con los jefes de personal por lo que a cada uno nos citaron en horas separadas una tarde. Autobús viene, autobús va llegué una tarde lluviosa de Junio al lugar donde esperé para hacer la entrevista. Mientras esperaba vi a una chica que trabajaba allí a la que se le cayó un bote de no se qué mierda al suelo por lo que me partí el ojete por dentro pensando “pringada”. También mientras esperaba vi encima de una estantería que tenían aquellas bolas típicas que cuando cogen impulso se van golpeando una a otra y se balancean continuamente sin parar y pensé para mi “si algún día soy psicólogo tendré una mierda de esas en mi despacho”.
Pues oye, al final no me compré ningún cacharro de estos, pero tengo una bola de billar número 8 que te dice el futuro y me mola más
Cuando me hicieron pasar dentro había cuatro tiparracos esperando que me hicieron sentar en una silla, dos eran los que se ocupaban de la selección de personal y recursos humanos y los otros dos eran los encargados de planta. Y cojones, me pregunto yo, ¿para una mierda de supermercado abandonado de la mano de Dios en el que no hay ni Cristo comprando y solo voy a estar dos o tres meses tiene que venir media Gestapo a interrogarme? En fin, allí entre preguntas y mariconeos (no literales, no penséis mal de tan varonil persona como soy yo) me explicaron las condiciones de curro: turnos de mañana de siete y media de la mañana a dos y media de la tarde una semana y de dos y media a diez y media de la noche otra semana, la primera semana de prueba haría turno partido mañana y tarde para probarme, pero me darían un día de fiesta (el resto del verano sin días de fiesta, of course), cobrando la brutal cantidad mensual de 90.000 pelas (unos 545 euros).
"¿Que té parecen 600 euros por 80 horas a la semana?""Muy bien señor""¡Pues serán 500!¡¡Y a partir de mañana tu nombre es Tobi!!""gracias señor"
Salí de allí más contento que unas castañuelas pensando en lo que me iba a comprar con esa pasta (una tele me vino a la cabeza, pa poder viciar como una guarra sin que me molestase nadie), y sí, cierto que no tener ni un día de vacaciones sonaba duro, pero coño, no había nadie allí comprando y los turnos intensivos te dejaban la mitad del día libre…POBRE PUTO INGENUO.
En resumen: hubo días que llegué a casa a la una y pico de la madrugada y el puto supermercado desierto resultó estar al lado de un camping infernal que se llenaba a muerte cada verano, por lo que acabé currando como un pequeño hijo de puta. Pero ya profundizaré con más calma otro día.
"¡¡Uooooooh!! ¡¡A por las cocacolas y el chopped, no hagáis prisioneros!!!""¡¡Allí hay un chico de verano!!""¡¡Que no escape! ¡¡Matadle!!"
Moraleja: cuando vayas a pedir un curro de verano date una vuelta un par de kilómetros alrededor del lugar no vaya a ser que hayan trampas ninja ocultas. Y desde luego, no aceptes nada donde cobres una puta mierda como hice yo!
Pensando en voz alta: Necesito buscar curro, pero ¿de qué? Publicado @ 3:16 - 26/9/2007 Etiquetas: curro, trabajo, test, estudios, negocios
Todavía debo tener rondando por casa un interesante e inútil test de aptitudes laborales que me pasaron durante mi estancia en el instituto, el cual, marcaba como mis dos principales opciones de futuro la artística –ya sabéis, ir de pueblo en pueblo con una cabra, trabajar de mimo en las ramblas de Barcelona o ser reportero del Tomate-, y la de trabajos manuales, no los trabajos manuales que os estáis imaginando (donde también excedo de manera notable), si no los típicos de lampista, electricista, mecánico, fontanero o montador de mesitas de noche de exposición en un Ikea. Lo más sabio que pude haber hecho por aquel entonces habría sido hacer caso a los resultados del susodicho test y dedicarme a alguna de las labores que me aconsejaba.
Por desgracia para mi, no acostumbro a hacer mucho caso a nadie que no pueda ejercer violencia física sobre mi y continué estudiando, acabé COU y me matriculé en la universidad dónde cursé una de las carreras más estúpidas que podría haber realizado. No es que mis estudios no tengan salida, hay opciones, por supuesto, pero requieren de un esfuerzo extra que para un ser tan extremadamente vago y pobre como yo supone esfuerzos mentales y económicos que no estoy dispuesto a asumir. No quiero ser el coronel Custer de las pocas neuronas que me quedan. Algunas de las opciones seguían el camino del trabajo por libre, para lo cual, no tengo ni los recursos económicos ni la motivación necesaria para ello y las otras opciones pasaban por tener que estudiar varios años más sin la seguridad de obtener un curro. Por lo que trabajar de lo que he estudiado, salvo enchufe –que va a ser que no- o la suerte de los tontos –que últimamente me ha abandonado por algún otro infeliz que la merezca más que yo- no parece una opción viable.
El test de aptitudes laborales de John Connor le aconsejaba dedicarse al mundo de la moda y la pasarela, no todo sale siempre como uno quiere.
Está jodido esto de buscarse un curro. Miento, no es difícil buscar un curro, en cualquier Carrefurl, gran superficie o muelle de descarga coreano me cogerían sin muchos problemas puesto que muchos veranos y épocas sabáticas me las he pasado trabajando en lugares de estos, así como tengo realizados cursillos de seguridad laboral, que por cierto no dejan de ser como un cuento infantil, puesto que te pintan un mundo onírico que nada tiene que ver con la realidad, es más, tengo más posibilidades de encontrarme a un hombre de hojalata por la calle que un almacén donde tengan botas de protección homologadas. También tengo un bonito carnet de operario de “toros” mecánicos. No os voy a mentir, uno de mis sueños ocultos es comprarme uno de estos cacharros y jugar al tetris con los coches que me vaya encontrando por la calle y al Carmageddon con vuestras abuelas. Quien avisa no es traidor.
Pero uno se encuentra con ese dilema de pensar por un lado: “¿He estudiado X años para tener una carrera y acabar colocando condones Billyboy en una estantería?” el cual suele ir acompañado del comentario de compañeros y familiares de “¿Has estudiado X años para tener una carrera y acabar colocando condones Billyboy en una estantería?” y por el otro lado uno se encuentra que realmente dedicarse a lo que ha estudiado, aunque algunas noches entre las sábanas si pueda parecer una buena idea, al día siguiente sigue pareciendo algo totalmente imposible.
Sí, por supuesto que existen, yo nunca os mentiría sobre algo importante.
Montar un negocio siempre me ha parecido guay, ser tu propio jefe, vender aquello que te gusta y te apasiona y esas cosas que te hacen ser un tío realizado y chachi, por no contar lo bien que se liga cuando le dices a una chica: “nah, tengo mi propia empresa ¿follas?”. Y ese día follas seguro, hasta que al día siguiente se entera que tu empresa realmente es utilizar el garaje de la casa de tu abuelo para revender el material robado de la sacristía de tu pueblo que El Rulas te deja a buen precio y te denuncia por violación –nunca atéis a una chica en vuestra primera noche, le estaréis dando al fiscal la victoria-. Pero por desgracia necesitas un par de cosillas para montar tu negocio: una, vivir en una ciudad donde tu empresa tenga viabilidad y no acabes comiéndote los mocos, y como comenté en mi anterior entrada, en mi ciudad no hay sitio para nada que se salga de la norma, y dos, tener pasta para montarla –local, material, sobornos a la Yakuza, etc.-. Si tienes el garaje de tu abuelo a disposición la cosa se simplifica, pero al final el cura del pueblo se acaba enterando de tus chanchullos porque Diós que lo sabe todo se lo chiva, o El Rulas te vende miserablemente a la poli (que para el caso es lo mismo).
Fué un tio emprendedor y arriesgó doblemente: abrir su propio negocio y abrir su ojete. Admirable.
La verdad es que si la grúa no se me hubiese llevado mi DeLorean tiraría unos cuando años al pasado y además de hacer que mi padre besara a mi madre en el baile del encantamiento bajo el agua me diría a mi mismo de estudiar alguna FP o profesión con más salidas*. Algo que a estas alturas me permitiese ser independiente, pagarme una hipoteca, importarme hentai de buena calidad. Es una pena porque creo que realmente aquel test que nos pasaron en el instituto tenía en parte razón y que si hubiese centrado los esfuerzos que dediqué a estudiar mi carrera (¿¿¿???) a algo del ámbito artístico o manual la cosa ahora mismo me sería más fácil.
CONTINUARÁ
*Siempre claro está que verme a mi mismo en otra línea espacio-temporal no acabase con el universo, si fuese así, simplemente me dejaría un post-it amenazador en la tapa del retrete.