La ciudad del hastío
Una ciudad muerta que te consume, ahí es donde vivo yo. Así son los pueblos grandes y las ciudades pequeñas, que en definitiva no dejan de ser lo mismo, sitios donde no puedes darte un tiempo para poner las cosas en su sitio, donde no se permite la reflexión y la búsqueda de uno mismo.
Pasea, me dijo un buen amigo, tómate largos paseos, tómate cafés en bares mientras te lees un libro, mira la gente pasar, aclara tus ideas. No puede ser, en este lugar no puede ser. En estos meses de verano me he dado largos paseos con mi reproductor de música, pero son paseos estúpidos. ¿Qué sentido tiene pasear cuando en diez minutos has cruzado hasta la otra punta de la ciudad? ¿Qué sentido tiene estar una hora paseando cuando en ese tiempo pasas seis veces por la misma calle y por las mismas tiendas? En un momento dejas de pensar en tus problemas y pasas a pensar si la dependienta de X comercio te va a denunciar por acoso.
Tampoco hay cafeterías desconocidas donde refugiarse y esconderse sin que nadie te conozca y pensar y leer una tarde. En una ciudad pequeña te sientes vigilado, no hay opción para el anonimato.

En una ciudad pequeña tampoco hay trabajo más allá del necesario y funcional para que la ciudad funcione. Puedes ser dependiente, trabajar en un supermercado, en una fábrica o tener algún trabajo genérico y ser abogado, médico o contable. Pero no busques más, porque no lo hay, no hay alternativas originales y aunque tú tengas una idea brillante, llevarla a cabo en una ciudad tan limitada es dirigirte al fracaso.
Necesito irme de aquí, esta ciudad me está matando anímicamente y es en gran parte culpable del laberinto sin salida en el que me encuentro, no voy a encontrar mi futuro aquí. Necesito estar en un lugar donde no me sienta controlado, dónde mis paseos para meditar no se limiten a saludar a vecinos y gente conocida. Necesito una ciudad donde perderme, con cientos de callejuelas para explorar, encontrar bares donde leer, tiendas a montones dónde poder mirar cada tarde sin que la dependienta me mire mal.
Necesito un lugar donde buscar un trabajo que no me obligue a ser parte de la mecánica rutinaria de la ciudad y me hunda con ella en el lodazal de la rutina y el aburrimiento.
