Así viejo y desgastado por el paso del tiempo. Y de cuando estaba nuevo e inmaculado ha pasado mucho tiempo ya y nunca volverá a estar igual.
El tiempo que lo consume todo y a todos, que con cada uno de sus pasos rasga, oxida, seca y marchita y todo lo que hay a su paso.
Así acaba todo, tanto lo efímero como lo que parece que nunca va a terminar.
Solo fué una cartera, pero un día estuvo nueva y parecía que nunca se iba a desgastar, y como eso, muchas cosas más de las que nada queda
