Y conocí Dream theater y con ellos la música.
Publicado @ 21:06 - 26/11/2006
Etiquetas:
Es curioso que pasara mi adolescencia de una manera bastante diferente a la resta de chavales de mi edad debido a lo peculiar de mi grupo. Una de las cosas que con más cariño recuerdo fue cuando poco a poco fueron apareciendo los carnés de conducir entre los miembros y con ellos los coches con los que nos empecemos a mover. La verdad es que el uso que se les dio a los coches fue bastante diferente al que le daban la resta de la gente, puesto que nos pasábamos las noches del viernes y del sábado yendo en ellos de un lugar a otro, persiguiéndonos, perdiéndonos por caminos, siguiendo a gente y amenazándola por la ventanilla con un bate –sí, ¿qué pasa?-. Bueno la verdad es que la manera en qué dedicábamos las noches puede ser tema de un artículo o dos de este blog, por lo que no me extenderé. Lo bueno del asunto es la banda sonora que acompañaba estos viajes en coche.
Hasta aquella época no me apasionaba la música, cierto es que me había tragado mil programas de Sputnik en la cadena autonómica catalana y muchos otros en canal +, pero siempre como puro trámite de espera hasta que el programa siguiente diese comienzo. Lo más seguro es que mi indiferencia se debiese a que ninguno de aquellos estilos de música encajase conmigo al cien por cien. Pero entonces aparecieron mis amigos con sus coches y sus cassettes con cintas grabadas y en ellas el grupo más extraordinario que he tenido jamás el placer de escuchar: Dream Theater.

Lo primero que me llamó la atención creo que fue la duración de las canciones. Recorríamos kilómetros y kilómetros, vueltas y vueltas y los temas no acababan, pero daba igual, porque no se hacían largos, y hasta que no parabas a pensarlo no te dabas cuenta que ese tema llevaba muchos minutos sonando, y que ese solo instrumental podría por si mismo ser un tema a parte –y de hecho lo era, ese Erotomania tan mítico-. Y cautivaba, ya te digo si cautivaba, esa originalidad en los temas, esas voces de película, ese uso del teclado en las canciones ganando tanto protagonismo, un bajista que no se dedicaba a aporrear una sola cuerda del bajo si no que podía llegar a hacer cosas magistrales, ese cantante con esa voz tan peculiar que encajaba a la perfección…
Y lo curioso del tema es que en mi caso además, ese protagonismo de la música, no como soporte del cantante si no como una pieza fundamental en las canciones me acabo de calar hondo, porque por mucho que suene ridículo tenía miles reminiscencias videojueguiles: solos de guitarra parecidísimos a los del primer Ace Combat, algún aporreo de teclado similar a la introducción de Chuck rock, etc... Si, es raro, y seguramente absurdo, pero el grupo en sí, sus similitudes con juegos que había disfrutado años atrás…la magia de las canciones, lo largo de los temas…todo me acabó enamorando.

Y hoy, diez años después desde que los descubrí me siguen entusiasmando, gracias a ellos me adentré más en la música, empecé a escuchar más y más grupos, a comprar cds de música…no pasa un mes sin que escuche algún cd suyo, y es que los nuevos no desplazan a los viejos, si no que pasa a engrosar el basto universo musical del que este grupo disfruta. Y no puedo dejar de agradecer a mis amigos el haberme descubierto en sus paseos en coche los fines de semana por la noche algo que se ha convertido en estos años en una parte tan importante de mí.
Dream Theater para mi es la cima de la música, dudo que algún grupo llegue a lo que me ha llegado Dream Theater, la fúsion perfecta entre virtusismo, arte y música. La magnitud de tal obra en mi opinión se representa en el magnífico Score en el que la fusión de música clásica con el Metal Progresivo llega a límites increíbles.
Por yod (visitar blog)
@ 14:20 - 27/11/2006