Música ambiental para la entrada(la he quitado para que no se mezcle con otras):
http://www.listengo.com/listengo.swf?listanum=3636&len No solo en los campus de las facultades que aparecen en películas americanas, si no en todos los que he estado en persona suelen tener una serie de elementos que los caracterizan y los convierten en pequeños paraísos a los que llega el estudiante después de años de andurrear por colegios y institutos como si fuesen premios por sus años de paciencia y “estudio”: amplios edificios con zonas verdes donde tumbarse en las horas de descanso bajo la sombra de un árbol junto a los compañeros de clase, grandes cafeterías bien iluminadas con montones de mesas donde poder tanto tomar el café de media mañana o un sabroso menú al mediodía, amplios pasillos por los que poder hablar en grupo en los cambios de asignatura en los que no tienes que apartarte a un lado para dejar la gente pasar, aulas inmensas con montones de mesas colocadas en pendiente para que todos los alumnos puedan seguir la clase o hacer un sueñecito y tan iluminadas que no necesiten encender las luces en la mayor parte del día. La mía, como no, era diferente.

LOS COJONES Mi campus había sido tiempo atrás un seminario, por lo que, ya a priori su estructura había sido creada para albergar un grupo de futuros curas dentro de manera relativamente aislada del mundo exterior eliminando así de entrada muchos de los elementos que he citado anteriormente. Pero empecemos por el principio, su ubicación: ¿Os acordáis de Gokuh cuando tenía que entrenarse subiendo centenares de escalones con un caparazón de tortuga a la espalda? Pues bien, para llegar a mi facultad uno tenía que tragarse más de ciento cincuenta escalones y una subida cargado con carpetas y libros por lo que antes de empezar la primera clase uno ya llegaba hecho mierda y con más ganas de meterse en el bar que no en el aula. A todo esto se le tenía que sumar que el edificio de mi facultad se encontraba en el barrio viejo de la ciudad, todo lleno de callejuelas y piedra y que por alguna extraña razón siempre estaba mojado, bien lloviese o bien hiciese un sol del carajo –seguramente para que en la pendiente la gente resbalase y cayese unos cuantos metros atrás como si de una prueba de humor amarillo se tratase.

El rector estubo a punto de contratarlos para tirar a los alumnos cuesta abajo, pero pedían mucho salario y seguro dental Además, al tratarse de un seminario, parece que al arquitecto le pareció buena idea prescindir de ventanas e iluminación por lo que a lo sumo las clases contaban con un par o tres de miniventanales, o ventanas con cristales opacos que no dejaban entrar prácticamente la luz, por lo que desde primera hora de la mañana ya dependíamos de luz artificial para poder vernos. A veces pienso que en caso de convertirme en vampiro mi antigua facultad seria un buen sitio para resguardarme durante el día. La primera impresión que uno tenía al entrar al edificio era el de oscuridad y sobriedad, así como un pequeño sentimiento de depresión que se iba apoderando de uno poco a poco, máxime cuando al pasar al Hall o sala principal (por llamar de alguna manera a aquel receptáculo minúsculo) uno se encontraba una sala llena de sofás y sillones rescatados de algún vertedero a los que si uno le hiciese la prueba del C14 llegaría a la conclusión de que fueron depositados en la tierra antes de que la vida inteligente se desarrollase.

Creo que más de una vez me lo crucé por los pasillos en el cambio de clase Destacaba también, en lo referente a las aulas, además de su oscuridad y atmósfera depresiva, el hecho de que ni estaban inclinadas ni tenían una buena acústica, pasando algunas de medir unos 30 m2 a medir otras 300 dejando a los que se sentaban al final de esta con la única opción de dormir, ya que ni escuchaban al profesor –puesto que el sonido se perdía en el infinito- ni veían lo que se apuntaba en la pizarra, puesto que doscientas cabezas la tapaban.
Curiosidades:-El patio de la prisión: Y es que no se podía llamar de otra manera al patio que había en mitad del edificio, totalmente rodeado de paredes de dos plantas de altura, con solo dos pequeñas puertas a cada lado, con suelo de piedra, sin una brizna de hierba, sin bancos, totalmente vacío y carente de vida y con focos apuntando a él que se encendían a media tarde para iluminarlo. Solo faltaban los francotiradores apostados a lo alto de los muros para sentirse totalmente en una cárcel. Es más, los patios de las cárceles son mejores, puesto que tienen hierba o tierra, bancos para sentarse y tomar el sol, unos negros haciendo pesas al fondo, unos hispanos hormonados y tatuados que te miran mal en una esquina…lo que se llama ambientillo. En el patio de mi facultad lo único que podías hacer era salir por la puerta de un extremo y entrar por la del lado contrario. Fin de la diversión.

"oye Michael, ¿qué toca ahora?""Creo que psicometría""Mierda, no me he leido el tema"
-La mujer encerrada en el cajero: ¿Nunca os ha parecido llamativo el disponer de cajeros en el campus de vuestra facultad? Pues eso no es nada, en la nuestra teníamos un banco con cajera y todo. En el Hall lleno de sofás tenía su mostrador –con cristal antibalas-, su caja fuerte, sus panfletos de publicidad y su aburrimiento supino, porque como es de suponer nadie iba a subir ciento cincuenta escalones para ingresar dinero en el edificio de una facultad. La mujer, como no, se aburría como una ostra y siempre tenía colgado el letrerito de “vuelvo en cinco minutos” y se pasaba el día en la cafetería de la facultad.
-La pared falsa: Es una de las cosas a las que nunca le encontré explicación lógica, al final de una de las escaleras de la facultad había una puerta corredera sin pomo pintada exactamente como una pared, la cual si se cerraba parecía que el camino no tenía salida. Era norma habitual de la casa si veías a un grupo de estudiantes novatos subiendo por esa escalera el adelantarlos y al llegar arriba cerrarles la puerta para que se pensasen que era un muro y tener que volver a rehacer todo el camino de vuelta. A parte de la utilidad de hacer la novatada nunca le vi otro sentido, aunque a veces pienso que debía de tratarse de alguna trampa más compleja y que si hubiese buscado más seguramente habría encontrado una palanca con la que hacer ceder el suelo cuya trampa de Jabba The Hut y hacer caer a la gente que subía la escalera al foso del Rancor.

Esta imagen corresponde a los planos previos del edificio-La conserje Depredador: la muy podidamente fea era clavada a un Depredador, rastas incluidas. Lo mejor la gente (digo gente por no decir los tres tontos de turno que éramos) pasando al lado de conserjería y haciendo el Fx del camuflaje óptico del Predator.

¡¡¿Cómo os tengo que decir que el último en salir cierre la luz?!!-La minicafetería de precios abusivos y la dictadora de la camarera: Y decir minicafetería es mucho porque no se que calificativo dar a cuatro mesas mal puestas y tres banquetas incómodas. He visto Zulos más amplios. A destacar que el maldito local siempre estaba lleno –normal- y no había un jodido sitio a donde meterse a tomar el café. Además para pagarte un maldito cortado tenías que pedir un préstamo –supongo que por eso teníamos un banco dentro del propio edificio-, no deja de ser curioso que en otras facultades los precios suelen estar más ajustados para ayudar a la triste economía del estudiante, en la nuestra por el contrario se abusaba de estos a saber por qué chanchullo. Y qué decir de la jefa del local, una fascista capaz de romperte la cara si no llevabas el dinero justo preparado para dárselo ipso-facto y que tenía a sus camareras atemorizadas (las cuales eran un sol y me quitaban los grumitos del café).
En fin, una mierda de edificio y de campus, oscuro,laberíntico,estresante, deprimente y estrecho que acababa con los ánimos de cualquiera y que hicieron mis cinco años allí demasiado largos. Por suerte hoy en día han tirado abajo el edificio y lo están rehaciendo de cero (en principio conservaban la estructura para remodelarlo, pero se les derrumbó y se tuvieron que joder para bien de las futuras generaciones).
P.D: El último año allí descubrimos un ascensor que te subía directamente a la facultad sin tener que patear los ciento cincuenta peldaños, loado sea el señor por no habérnoslo enseñado antes. Ahora mis glúteos son de adamantium.
Espero que no cambies tu firma por: El psicólogo, que de eso ya tenemos en vandal. :)
Por alemanpadron (visitar blog)
@ 13:34 - 3/12/2007
Yo también estudio psicología, aunque por suerte mi campus es casi tan bueno como los que describes xd.
Por cierto, tienes que decirme que canción es esa, me encanta. Si pudieses dejarme el grupo/título en mi abandonado blog te lo agradecería :D
Por m8 (visitar blog)
@ 19:21 - 2/12/2007
"El último año allí descubrimos un ascensor que te subía directamente a la facultad sin tener que patear los ciento cincuenta peldaños, loado sea el señor por no habérnoslo enseñado antes. Ahora mis glúteos son de adamantium."
xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD qué bueno joder xDDDDDDDDDD
La verdad es que era una puta mierda de facultad tal como lo cuentas. Alabada sea la mía xD.
Por maxter2001 (visitar blog)
@ 17:00 - 2/12/2007
No te disculpes, que yo puedo vivir felizmente con ese spoiler, aunque al verlo me he quedao WTF! xd
Por Boddhai (visitar blog)
@ 15:29 - 2/12/2007