Eso es lo que me gustaría haberle dado y ahora con más ganas después de que me haya derrotado este malnacido en Final Fantasy VII. Concretamente en la tercera forma, donde "echa a volar" y empieza a fastidiar a lo grande con los estados alterados. Especialmente el estado Sueño, gracias al cual me ha mantenido a los personajes dormidos casi todo el tiempo y al final los ha matado.
Me fastidia enormemente porque justo antes me había enfrentado a la Bestia orgullosa, el macro robot de Heidegger y Escarlata, que me ha costado horrores porque tiene una cantidad monumental de vida y se aplica sobre sí mismo las mismas magias curativas que me aplico yo. Además, se me gastaban los puntos de magia y las posibles invocaciones y el cacharro seguía ahí.
O sea, que tengo que repetir el enfrentamiento con el robotito, y luego intentar ir preparado para que no me duerma Hojo continuamente a todos los personajes.
Qué bonito el verano. Cuando la naturaleza libera a todos sus simpáticos bichitos, para que den rienda suelta a todas las manifestaciones posibles de ese ancestral arte conocido como dar por culo. Sí señor, particularmente cuando uno duerme, sí. Es en esta rama del arte del porculeo en la que los mosquitos y las moscas demuestran su nivel, que llega a cotas dignas de aplauso. Ni que decir tiene que el aplauso es para pillar a uno de estos pequeños hijoputillas...
- Verano pasado: barra libre en mi habitación cada noche, donde se congregaban innumerables mosquitos sedientos de deliciosa sangre de un servidor, para hacerme amanecer con un número de ronchas que crecía exponencialmente cada día.
- En la actualidad: la barra libre no ha comenzado; tal vez está siendo efectivo por una vez el aparatejo para ahuyentarlos. Pero estaría bien que también ahuyentara a esas grandísimas hijas de puta que son las moscas :). Porque desde hace ya bastantes días, no pasa un día en el que no me despierten estas condenadas cabronas.
Estúpidas y tontas como ellas solas, cuando se trata de joderte el sueño parece que se vuelven inteligentes, aprendiendo a esconderse cuando decides levantarte para acabar con su miserable vida. Hoy ha sido el colmo: mínimo tres veces me han despertado, dando igual si me cargo a una, que luego viene otra. Voy a tener que pensar seriamente en hacerme con una de estas monadas electrocutoras de insectos:
¡Os haré probar el dulce veneno de mi venganza, soputas!
Mientras tanto, me desahogaré con unas cuantas matanzas virtuales: