Hace unos dos meses os informaba de la triste desaparición del Maxibon de Caramelo, el helado de los dioses. Consolaba al menos, que se mantuviese el Maxibon de Vainilla, últimamente conocido como cookie, por los tropezones. Pues bien, nuevamente, me dio ayer el del quiosco de helados otra mala noticia: el Maxibon de Vainilla también ha dejado de existir.
Siempre te tendremos en nuestros corazones. Pero no en nuestro estómago :_(
Si el Maxibon de Caramelo era el puto mejor Maxibon, el de Vainilla era el puto segundo mejor Maxibon. Con su vainilla, su chocolate con leche y sus tropezones de galleta. Ñam. Sin embargo, el quiosquero dice que vendía cinco veces más el de nata, por lo que es difícil que ese lo quiten. ¡Malditos seáis los que no habéis sabido apreciar la superioridad de los Maxibon de Caramelo y de Vainilla!
Maxibon de Caramelo, te echo de menos. Si al menos tú siguieras aquí, mi dolor por la pérdida del de vainilla se mitigaría.
Como ya dije en mi sentida despedida del de caramelo, no le haré ascos al de nata. Pero es que no tiene ni comparación con los anteriores. Dadas las circunstancias, creo que, con gran pesar, buscaré un sustituto.
Se acabó el ligar en la playa con Maxibon. Con el de nata no te comerás una rosca, colega.
Adiós, Maxibon. A partir de ahora, nuestra relación está rota. Es posible que seas sustituido por alguna de tus imitaciones, o por otro tipo de helado. Pero ya nada será lo que era.
Para consolarme tras la triste noticia, me comí uno de esos helados Extreme Patissier de Crema Catalana de la misma marca.