
¿Hay alguien más desgraciado que tio Stevie en sus peliculas?
Esta historia, como la anterior, me fue contada por terceros, con lo que yo creo que gana mucho en espectacularidad. Aún así, creo que la mayor parte es real.
Este es el tipo que hizo que un amigo mío se planteara seriamente sobre si existia la mala suerte. Siempre iba con arañazos y cosas así, aunque no solía explicar la razón.
A los 16 años o así, estaban jugando en un parque, cuando se acerca el grupo local de gitanos. Los que allí estaban van alejandose poco a poco, por no llamar la atención pero con cuidado, porque esos días iban buscando camorra.
Nuestro héroe, por lo contrario, se esperó hasta tenerlos más cerca, dió un paso hacia ellos, alzó su puño y les gritó:
-¡¡Nunca nos cogereis, gitanos de mierda!!
Acto seguido, se dió la vuelta y empezo a correr, dandose una ostia contra el árbol que tenia detrás. Los gitanos aprovecharon la justicia vegetal para darle una pequeña paliza.
La otra historia nos situa en una clase de educación física, donde al profesor por no ocurrirsele otra cosa, estaba haciendo el típico circuito donde primero corres, luego vas a la pata coja, etc..
Yendo para atrás va nuestro tipo, se cae, y no se sabe como se disloca el pie, y empieza a gritar como un condenado.
Tras unos minutitos , llegan los refuerzos y lo llevan entre dos personas al coche del colegio, para ver que tiene las ruedas desinfladas! (De esta parte bien puedo ser el culpable yo, que las desinfle una vez xD)
Deciden llamar a una ambulancia, la cual tarda un buen rato. Abren la puerta trasera del patio, que da a un campo de futbol con arena, y que en esa misma parte trasera esta llena de mierda, y a veces hasta cristales.
La ambulancia se pincha dos ruedas.
Para no tener que esperar a otra ambulancia, el profesor de educación física decide llevarselo en su moto, mientras esta gozando, y sin casco ni pollas.
Se que había alguna anecdota más, pero estas son las que recuerdo. A estas horas imagino que ya habrá muerto.
Para iniciar la sección "La gente de Valygar", voy a contaros la historia de un sujeto, que me contaron ayer.

En principio parece la típica historia de un pagafantas, que va detrás de una chica, la cual lo considera un buen amigo pero no quiere absolutamente nada con él. Pero aquí el pagafantas está en su versión más patética, donde
sigue yendo a por la tía a pesar de que tenga novio de bastante tiempo.
Encima, además de pagafantas, tiene otras peculiaridades que lo hacen único, de ahí su nuevo nombre, el
Aguantahelados.
El nombre viene del día que estaban todos los amigos paseandose por el centro y tal, él iba persiguiendo todo el día a la chica (y a su novio). Pararon a comprar helados, y despues de adquirirlos, a la parejita le entraron ganas de enrollarse un rato. ¿Pero que hacer con los helados?.
Nuestro amigo no lo pensó, y les aguantó los helados durante varios minutos mientras
observaba como se enrollaban, y se los devolvió cuando acabaron. Eso sí es un amigo.
Además, aprovecha cualquier ocasión para demostrar su valía, si puede ser, demostrando que su contrincante es un palurdo. Ejemplo: Jugando a cierto juego online, la chica quería hacerse un nuevo personaje, de la misma clase que su novio. El novio iba a enseñarle como se manejaba y tal, pero como estaba ahí el Aguantahelados le cogió el raton y el teclado, y se dispusó a enseñarle como se jugaba de verdad (yo de esto sí que se, deja que te enseñe). El novio lo mandó a la mierda tras haber muerto tropocientas veces y perdido experiencia.
Pero bueno, todo esto entraría dentro de lo normal, donde ya empieza a ser raro es en lo siguiente: La panda queda en una casa, por la noche, a hacer sus cosas frikis, emborracharse y demás. La pareja se va a una habitación con cama, a disfrutar de su intimidad. Pues el aguantahelados, ni corto ni perezoso, en su complejo de perrito faldero los persigue a la habitación y los descubre enrollandose en la cama. Y nada, se queda mirando como si de una pelicula se tratase. Lo mandan a la mierda, y como no se va , se van ellos a otra habitación a seguir enrollandose en un sofá.
El Aguantahelados no desiste en su empeño, y se sienta en el MISMO sofa que ellos, tras lo cual lo mandan a la mierda definitivamente y se encierran en un cuarto.
A día de hoy, nuestro Aguantahelados sigue persiguiendo a la chica a todas horas, y a su novio, imagino por si acaso este último cae fulminado de un rayo, la chica se lanza en sus brazos desconsolada y al fin se la puede tirar.