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Jimmy, el Leucocito Austro-Húngaro (Capítulos 7 y 8) Publicado @ 14:40 - 7/2/2007 Etiquetas:
7
En su caída desde la ventana, Jimmy comprobó, con horror, hacia dónde se dirigía: un estanque plagado de peces-lechuga.
Cuando estaba a un metro de distancia del agua, una bala irrumpió en la escena, alcanzando a Jimmy. Como eso no formaba parte del guión, el autor decidió, en un alarde de maestría y profesionalidad, que Jimmy llevase puesto un chaleco anti-balas.
Saliendo ileso del disparo, el leucocito cayó al estanque. Los peces-lechuga eran conocidos a nivel mundial por su voraz apetito. Además, los leucocitos austro-húngaros eran su alimento preferido. Jimmy se maldijo por no haber nacido en la República Checa.
El leucocito se sentía aturdido por su golpe contra el agua. Cuando por fin se recuperó y abrió los ojos, descubrió cómo lo observaban. Un grupo de treinta y siete peces-lechuga y un pez-pan lo estaban rodeando.
En ese momento, Jimmy supo que estaba perdido.
8
Cuando por fin contestaron al otro lado del teléfono, a Catalina le resultó extraña la voz de la doctora Inanición. Pensó que se habría constipado, así que no le dio mayor importancia y fue directa al grano. Le pidió a la doctora que le dijese qué eran los langostinos kebábicos con salsa de morgue.
La respuesta que recibió no era, ni mucho menos, la que Catalina esperaba. Por motivos de seguridad, la doctora Inanición prefería no comunicarle los resultados de su investigación por teléfono. Se citaron junto a la estatua del gran Bulbo Raquídeo media hora más tarde.
Todo salía según lo previsto. Ya sólo quedaba acabar con Catalina. El misterioso encapuchado se levantó, salió por la puerta y se alejó entre la multitud, rumbo a la estatua del gran Bulbo Raquídeo.
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