No me gusta la Wikipedia. No la odio más que cualquier otra cosa que la gente se tome como palabra de dios, ni más que cualquier otra cosa que la gente copie en plan radical y lo presente como un escrito propio, pero no me gusta.
Y está claro que con sus fallos y virtudes, por lo que leo no gusta mucho en en centros educativos estadounidenses. Las razones son básicas: cualquiera la puede modificar, tiene datos incorrectos, información inapropiada y un nivel elevado de faltas de ortografía (al menos en los idiomas que he observado). Esto no significa que sea mala, sino que puedes entrar en el momento en que alguien ha modificado un artículo y creerte la gilipollez que tenga. Algo así como cualquier enciclopedia, pero un poco más voluble. Otro tema a discutir sería el concepto de auctoritas y los prejuicios relacionados.
Pero, con todo lo que se puede achacar al concepto, ¿es menos malo que los sistemas tradicionales? El problema real es el de siempre. Antes se copiaba a saco de la absurda enciclopedia de casa o de la biblioteca, luego de la inútil enciclopedia en CD-ROM, y ahora de la de Internet. Y copiar a saco no ayuda mucho a que la gente se moleste en pensar. Ése es el problema real. Pero más problema es que se piensen que por echar el candado desde una red local la gente dejará de usarla, tomarla en serio, o de copiar textos a discreción sin molestarse en leerlos.