Es bueno que te den una excusa para retomar un tema pasado de moda. Y el premio de los guionistas británicas me ha dado la que estaba buscando para hablar de uno de los hechos más patéticos que la industria ha vivido con
Canis Canem Edit. El juego fue vapuleado en los muy lamentables medios generalistas por su argumento, y desde luego está claro que Rockstar buscaba polémica. Bien, es aceptable, todos sabemos que la inteligencia no se prodiga en exceso ni en los despachos de los directivos ni en las redacciones de los medios.
Otro bonito punto a destacar es que una cantidad importante de tiendas se negaron a venderlo. Las tiendas PC World, Currys, y Dixons, algunas de las más importantes en el Reino Unido, y pertenecientes al grupo empresarial DSG International, rechazaron vender este título, mientras sí aceptaban reservas para las en aquel entonces inminentes nuevas versiones y entregas de la saga Grand Theft Auto. Moralina barata, presiones de asociaciones de padres, etc.
La cuestión es que estaba bien cebarse con el juego porque había que joder a niños y profesores, básicamente. Algo así como matar putas en GTA. En fin, que a mucha gente le empezó a picar la cosa ésa de la corrección política y no le entró la misma manía con otras cosas, pero bueno, ahí estaba el videojuego. Y sí, los niños son unos crueles hijos de puta que le hacen la vida imposible a otros, más o menos como siempre, y bla bla bla. Correcto, no hay problema en que los padres sensibleros y los niños afectados se sientan molestos.
Luego se riza el rizo con algún que otro medio hipócrita diciendo que no puntúa el juego porque la temática está feíta. Soberana gilipollez la que nos inunda en este mundo de cantamañanas alelados. La hipocresía alcanzaba un nuevo nivel, y de la vergüenza ajena mejor ni hablar.
Y al final, un año más tarde, el juego tiene unas ventas cuestionables y es
reconocido por los guionistas británicos. Supongo que serán todos unos cerdos psicópatas y unos matones de barrio, maltratadores de niños, mujeres y perros, una suerte de depravados sádicos que en sus tiempos libres escriben algunas novelas, el guión de The Office (la graciosa, la de
Ricky Gervais), y alguna comedia romántica con referencias al colectivo homosexual, al colectivo de los muertos, a un par de bodas, dos o tres referencias navideñas y con Hugh Grant dando vueltas por ahí. Normal que Canis Canem Edit sea un faro para ellos, después de todo.