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Ibáñez: "los videojuegos acaban con los cómics" Publicado @ 18:24 - 17/1/2008 Etiquetas: ibañez, tebeo, videojuego
Leo en el reducto del rojerío pero ya no de la masonería (que dice Losantos que es Público), esto, El País, que Ibáñez (Mortadelo y Filemón, 13 Rue del Percebe, y una pila más) dice que los videojuegos acaban con los cómics.
Me reconozco seguidor de la obra de Ibáñez, y está claro que se equivoca. Con los cómics acaban muchas cosas, pero no los videojuegos. Al menos no más que la MTV... eh, espera, en su época otros abueletes decían que la MTV era el diablo y acababa con tal o con cuál.
Es normal que cada uno barra para su casa, pero los videojuegos no acaban con los tebeos. Los tebeos se ven perjudicados porque los niños y jóvenes adolescentes (que son el público mayoritario, como con los videojuegos) no leen, y lo que hay que hacer es mirar cuál es la causa de que no lean: sea el sistema educativo, la tele, la sociedad, Internet, YouTube (que también tiene la culpa de todo), o, a lo mejor sí, los videojuegos.
Cuando los mercados se amplían, crecen, en ciertas ocasiones tienden a saturarse de productos, y es algo a lo que los consumidores de electrónica están más que acostumbrados, viviendo en una continua renovación del mercado. Algo similar ocurre en el mundo del cine, en concreto en la distribución de películas en formato DVD (y, antes, en VHS), un mercado sumido en un flujo constante de novedades que redunda en una amplia oferta de precios, lotes y similares de cara al consumidor. Las rebajas desde las distribuidoras son tan habituales como las producidas desde los puntos de venta, y eso hace que de vez en cuando nos encontremos con interesantes productos a ventajosos precios que revitalizan la venta de películas determinadas quizá en un momento en el que su vida comercial estaba agotada... pues salvo muy pocas, clásicos incuestionables, el grueso del cine envejece pronto y mal.
Es una situación similar en algunos aspectos al mercado de los videojuegos. No hay una renovación constante de los soportes, si bien los ciclos de vida son relativamente cortos, y aunque en el pasado ha habido adaptadores que permitían recuperar los juegos de una consola para su sucesora (por ejemplo, Sega en su paso generacional de Master System a Megadrive), no ha sido hasta el establecimiento de los soportes ópticos cuando esto se ha vuelto mucho más sencillo, aunque hasta cierto punto (y si no, ahí tenemos el caso Xbox 360). Sea como fuere, ahora que operamos sobre discos todo parece más sencillo, y la vida de los videojuegos puede alargarse más allá de la vida de la consola para la que han sido diseñados de manera menos artificial que la representaban los accesorios y añadidos a las consolas de cartuchos. Ahora, a las puertas de que una nueva generación de consolas se abra por completo, y con un concurso ochentero en España que resurge de sus cenizas, parece un buen momento (al menos un poco menos malo que otros) para analizar la situación de los juegos de gama económica.
La cosa puede estar en que crear videojuegos es cada vez más caro, y su vida comercial activa es, al mismo tiempo, más corta, pues el mercado recibe más y más juegos en una cruenta lucha entre productoras y distribuidoras por conseguir beneficios. Además, la proyección comercial de un videojuego, que carece de un primer canal de distribución como en el cine (me refiero, claro está, a la proyección en salas comerciales), y de uno de alquiler bien establecido (con licencias específicas para alquiler de juegos, siendo un sector del mercado no regulado), restringe su potencial de beneficios a la venta al usuario final.
En este sentido, nos encontramos con varios problemas a la hora de dar salida a ciertos productos, que acumulan stock en almacenes, algo que las tiendas suelen solventar con precios de saldo de vez en cuando. Más problemático es, sin embargo, el reavivar las ventas de grandes títulos que se encuentran en el final de su ciclo comercial y que pueden no haber alcanzado las esperanzas depositadas en ellos (aun cuando sus ventas han sido buenas). También tenemos el caso de los juegos descatalogados que bien merecen una segunda oportunidad, ya que los usuarios no han tenido la opción de adquirirlo en su momento (en ocasiones, en la primera semana a la venta).
Son esos los aspectos negativos que algunas distribuidoras han intentado solucionar lanzando al mercando gamas de juego económicas, reduciendo el precio a la mitad en la mayoría de las ocasiones, de manera que los videojuegos que entran en esa gama pasan de los clásicos 60€ a unos 30€, un ahorro más que notable que no sólo revive al videojuego, sino que puede incitar a los usuarios que no lo compraron en su momento por considerar (conscientemente o no) que la relación calidad-precio no les compensaba. Además, si el juego ha estado descatalogado una nueva distribución, además con precio ventajoso, ha demostrado que puede proporcionar unos réditos más que buenos a las compañías, a la vez que dan una satisfacción a los usuarios. Esta solución comercial no es, desde luego, perfecta, pero poca duda cabe que es una muy buena alternativa a dejar que los juegos se pudran en las estanterías a precios desorbitados una vez su vida comercial ha concluido indiscutiblemente, por ejemplo.
Es esto algo en lo que las productoras de consolas tienen mucho que decir, en un camino marcado por Sony. No fue la precursora, desde luego, pero su archipopular línea Platinum representó un ejemplo a seguir dado el amplio catálogo que llegó a acumular en la PlayStation original (y ahora también en PS2), con juegos de la propia Sony y de compañías externas, generando una oferta al consumidor amplia y variada. Desde su posición de liderazgo en el mercado doméstico parece fácil asumir esta política de precios, pero lo cierto es que la completa dominadora del sector portátil desde Game Boy hasta Game Boy Advance, Nintendo, no ha compartido esta línea comercial. Pocos fueron los juegos de línea económica en Game Boy y Game Boy Color, y han brillado por su ausencia en Game Boy Advance, aunque alguna distribuidora ha lanzado juegos del tipo 2x1 y otras ofertas similares. La compañía de Kioto, sin embargo, no ha relanzado juegos ni ha favorecido la aparición de una línea económica en la portátil, propiciando hechos curiosos como que algunos juegos de primera generación sean más caros que títulos recientes (cuya ligera bajada de precio está relacionada directamente, hasta donde sabemos, con los costes de producción de la memoria de los cartuchos).
En las domésticas, esta generación, Nintendo sí ha cuidado un poco más su catálogo de línea económica, la llamada Player’s Choice iniciada en el último ciclo vital de Nintendo 64. Los títulos que la han compuesto, sin embargo, son pocos, y lo cierto es que la comparación de la situación del mercado europeo con el estadounidense, por ejemplo, es denigrante para los usuarios de nuestro continente. Además, la comparación de la situación del mercado español con otros mercados europeos es igualmente denigrante, con juegos que no han sido relanzados en línea económica en nuestras fronteras, pero sí más allá de los Pirineos. Microsoft, con su primera consola, Xbox, tampoco ha contado con un catálogo de línea económica muy grande, pero en su conjunto es superior al ofertado para GameCube, y se ha favorecido una reducción de precios al darse el salto generacional a Xbox 360. Sea como fuere, siendo la recién llegada a este mundillo, su aportación a una línea de juegos más asequible es significativa, más cuando tenemos en cuenta que antes de cumplir un año su nueva consola ya ha anunciado cuáles serán los primeros juegos de línea económica para ésta.
El sector portátil actual es un poco diferente, con Nintendo DS y PSP debatiéndose ahora el liderazgo del mercado. No vamos a entrar en disputas sobre cuál es la consola que está adquiriendo más porcentaje de las ventas, pues al final y al cabo no es relevante, como hemos visto, a la hora de iniciar líneas económicas. Hemos visto con estos sistemas cómo Nintendo ha optado por la creación de juegos de bajo coste (por ejemplo, Brain Training) que pueden llegar al mercado con un precio reducido desde el primer momento, aunque -no podía ser de otro modo- sus precios no son tan reducidos en Europa. Esto, sin embargo, no es una gama de juegos estilo Player’s Choice en la que podamos encontrarnos en unos meses juegos como New Super Mario Bros., Metroid Prime Hunters, o Castlevania: Dawn of Sorrow, por poner unos ejemplos. Sony, en su PlayStation Portable, sin embargo, sí ha iniciado ya la versión Platinum de la portátil, además de contar también con algunos juegos de bajo coste que, sin embargo, en líneas generales se sitúan en su gama de precios por encima del estándar de su rival, la NDS. Con tan poco tiempo en el mercado, PSP ya ha recibido en otros mercados la susodicha línea Platinum, también en Europa, en una situación comercial bien diferente a la de sus consolas domésticas.
No podemos adivinar cuáles son los planes en este sentido de Nintendo para con NDS y Wii (aunque la línea de NDS parece claramente trazada, la verdad, y Wii con casi un año a sus espaldas por ahí va), siendo definitivamente demasiado pronto como para hacerlo con un mínimo de base, pero lo cierto es que la ausencia total de gama económica en GBA y la escasa presencia de ésta en GCN no son demasiado halagüeñas, máxime cuando desde ciertos sectores se interpreta la reducción del precio de los juegos como algo que hace que las novedades puedan infravalorarse al comparar su precio con el de esos juegos ya un poco antiguos... algo que puede ser cierto, pero que parece no haberle importado en exceso a las otras fabricantes de consolas, y no se quejan excesivamente. Claro que Nintendo es, principalmente, creadora de videojuegos, y su visión del mercado en este sentido es algo diferente a la que pueden tener Sony y Microsoft quienes, sin embargo, han ido aumentando su producción de títulos propios progresivamente con cada vez más desarrollos a cargo de estudios internos. Y mientras su capacidad de producción de juegos se aproxima a la de Nintendo (principal vendedora de software en Japón, de acuerdo a los últimos datos que manejamos, y en una cómoda segunda posición por detrás del gigante Electronic Arts a nivel mundial -siendo algo encomiable, pues EA publica en absolutamente todos los sistemas), no parece que vayan a cambiar su intención de mantener líneas económicas que puedan aumentar la vida comercial de algunos videojuegos a la vez que se ofrece a los jugadores con menos potencial económico un amplio surtido de juegos algo más accesibles económicamente. Al menos los primeros movimientos en Xbox 360 y PSP así lo auguran; tan sólo esperamos, como usuarios (poco entendidos en macroeconomía, pero sufridores en nuestra muy-microeconomía), que sea ésta una política que se generalice en la próxima generación de consolas, por el bien del mercado y el de los aficionados a los videojuegos.
¿Para cuándo una feria de videojuegos en España? Publicado @ 13:16 - 29/8/2007 Etiquetas: ferias, videojuegos, españa
A veces uno no para de leer que el mercado español es muy importante, que tiene muy buenas ventas, que la piratería es un problema muy grave, pero todo eso se traduce, comúnmente, en nada.
Habrá quien diga que los juegos llegan traducidos. Pues yo digo que me importa una mierda. Otros países tienen sus juegos traducidos por la vía correcta: por ley. O está traducido o no sale y no vendes nada. Y les funciona; bastante bien incluso.
A la escasa repercusión mediática de la industria en los medios generalistas, salvo para mear fuera de tiesto, se suma el hecho de que las propias empresas a nivel global no se deciden a tomarse en serio España. Y quien dice España dice toda la zona sur de Europa.
Hay ferias de juegos en bastantes sitios. Es cierto que esos sitios suelen estar en EE.UU., o en Japón, y al final por aquí nos comemos los mocos. Ni un evento para profesionales, ni un evento para el público. Nada.
Ha habido algún amago, pero nada con visos de continuidad de ningún tipo, o algo puramente publicitario organizado por una empresa. No es que esté pidiendo un E3 o un TGS, pero, qué se yo, algo un poco más modesto en la línea del evento de Leipzig (este año ya ha sido crecidito, pero hasta hace poco era más pequeña) por poner un referente europeo podría estar bien. Pero claro, sólo queda preguntarnos si llegará alguna vez y, si es así, cuándo.
Voy a hacer una gran revelación: los videojuegos suelen basarse en matar. Vale, Pong no, pero Space Invaders, que es de la misma quinta, ya iba a de matar pobres alienígenas. Y Centipede. Y Super Mario mata tortugas y setas.
Siempre ha habido juegos deportivos, donde lo que matabas eran tus propios dedos machacando botones (un saludo a Track & Field, que me estará viendo), puzles (aunque ahí se desintegran las fichas...), y más cosas, pero en general los juegos van de repartir hostias, espadazos, balas o rayos.
Pero no suelen ser democráticos a la hora de darte gente a la que matar. En Final Fight había mucho desecho social, pero casi siempre del tipo punk, por ejemplo (aunque todos recordamos con cariño a las putis de la versión japonesa). Es como matar chinos en los juegos basados en la guerra del Vietnam (porque todos sabemos que eran chinos y no vietnamitas, claro, como en Japón, que también son chinos), que son legión, pero siempre son los mismos.
Hemos matado chinos, extraterrestres, rusos comunistas, tipos marginados por la sociedad, ogros, animales varios, demonios, y, en general, todo lo que es susceptible de ser masacrado. Es una de las cosas bonitas de la ficción. Y la verdad es que mientras el juego sea bueno, no conozco a nadie que le haya preocupado qué coño esté matando. Será porque no tengo muchos locos en mi círculo de amistades y, a diferencia de lo que parece generalizado en el mundo actual, saben distinguir entre realidad y ficción, y esas cosas.
Pero claro, matar zombis está bien, mientras sean rubios, o bien den asco y sean españoles, les reviente la cabeza y salga un tubérculo con tentáculos que te quiera hacer pupa. Pero si el zombi es negrito (¿os he dicho alguna vez lo ultra-racista que me parece el uso de ese diminutivo, paternalista, repugnante, que tanto leemos en muchos medios de comunicación?), la cosa se ve que cambia.
La verdad es que la cosa puede llegar a ser divertida. Propongo que los agricultores y ganaderos españoles que se puedan sentir ofendidos por la representación de la España rural en Resident Evil 4 se monten una tractorada desde Cuenca hasta el Ministerio de No-Me-Importa en Madrid, aunque sea sólo por tocar los cojones.
Lo mismo se tendría que aplicar a los habitantes de zonas residenciales en pueblos medio mormones de EE.UU. Oh, qué coño, que le prendan fuego a ser ser satánico y demoníaco que es Will Wright que se atreve a hacer un juego darwinista; habráse visto tamaño hereje.
Seguro que si nos lo proponemos podemos encontrar cualquier cosa, por nimia y absurda que sea con la que montar una polémica y conseguir nuestros diez minutitos de fama. Mientras tanto, yo seguiré intentando disfrutar del ocio electrónico matando a quien sea, que me da lo mismo, mientras el juego sea bueno, divertido, esté bien realizado y todo eso. Más o menos el mismo criterio que aplico a la hora de leer un libro o ver una película. Mientras me dejen.