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La voluntad del ignorante Publicado @ 14:41 - 26/12/2007 Etiquetas: voluntad, ignorante
Aviso a los meapilas: siempre hay excepciones, y lo que sigue es pura demagogia. Id a cascarla por ahí.
La sociedad actual, occidental blanca judeocristiana heterosexual no marcada, va sobrada de mierda, en dosis similares a las de cualquier otra sociedad, pero la educación no es una de ella. El sistema proporciona de forma general los recursos educativos suficientes como para garantizar que el ciudadano que lo desee (salvo sometimiento a unas circunstancias muy concretas y un alejamiento relativamente voluntario de los sistemas de cobertura social y garantías que suministra el Estado paternal que tanto gusta) no sea un ignorante completo.
El sistema no es perfecto. Eso es algo que sabemos y que nos recuerdan los memos que gustan de rasgarse las vestiduras de manera regular, cuando tienen una extraña sensación de ventosidades o lo que sea. La cuestión es que la mayoría de ignorantes lo son por voluntad propia, pues se alejan, intentan sabotear, o ignoran conscientemente a los mecanismos educativos.
Que de todas maneras pasar por el aro de la educación no implica ser más o menos ignorante, pues creo que todo el mundo puede traer su mente sin muchos esfuerzos a alguien con un título superior bastante ignorante, del mismo modo que podemos pensar en alguien que, con los estudios justos (o incluso sin ellos) no encaja de ningún modo en lo que entendemos por estar sumergido en la ignorancia. La ignorancia es otra cosa, y la actual, la voluntaria, es la peor de todas.
Pero, ¿para quién es peor? La titulitis institucionalizada (casi todos los padres quieren que sus hijos tengan estudios universitarios, como si eso fuese significativo o garantía de algo), y la eruditis anormal (por quienes la fingen, claro) son plagas tan deleznables como la ignorancia. Y es que, de todos modos, si un chaval no quiere estudiar, sino que simplemente quiere tener un trabajo sencillo, llegar a fin de mes, y ser feliz, ¿cuál es el problema?
Ah, sí. El problema está en la constante confusión entre el hijoputismo, el gamberrismo, y el no tener estudios. Pues yo conozco mucho gamberro hijo de puta universitario, en porcentaje más o menos similar al de gamberros hijos de puta poco versados.
Y, volviendo a lo de antes, es que no todos podemos ni debemos ser iguales. No todo el mundo quiere un trabajo manual, no todo el mundo quiere un trabajo para estar sentado, no todo el mundo quiere un trabajo que le haga seguir estudiando y pensando hasta que se jubile. No es mejor ni peor, es diferente. Lo que sí es peor son las condiciones de trabajo. el operar sobre prejuicios, y el crear insatisfacciones (o falsas necesidades) por motivos absurdos.
Con todo, no hay que distraerse. El sistema educativo es una mierda, y tiene fisuras graves, muy graves, que conocemos sobre todo los que estamos dentro. Desde los sueldos ridículos hasta la ausencia de garantías y seguridad (pregúntenle a un profesor de uno de esos países que sacan tan buenas puntuaciones cuánto cobra, si se siente seguro, y esas cositas, y luego a un español; busquen las diferencias), pasando por los absurdos sindicatos incompetentes y unos gobiernos de pacotilla, gilipollas, idiotas e idiotizantes. Pero ésa es otra cuestión.
Ésa es mi sesión de odio de hoy.
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