Pues según elpais.com Hamilton y Webber deben perder aceite y estar enrolladísimos:

¿Realmente cuesta tanto escribir las palabras por lo que significan y no por lo chachipiruletas que le parecen al periodista monguer de turno? Porque palurdos que escriben tochos con palabras en significados que no les corresponden los hay a patadas en los foros (tantos como analfabetos deslumbrados ante la verborrea dismenorreica -sí, acabo de hacer lo que critico, aunque con insidiosa intencionalidad literaria -¿lo habré hecho otra vez? ¿Cuántos guiones debo cerrar dentro de este paréntesis? ¿Habré metido ya un anacoluto con tanto rollo?--, y es que la cosa no ha cambiado tanto desde
Divinas palabras), pero en un periódico es para preocuparse.