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Soy más tierna que el cogollo de una lechuga Publicado @ 22:40 - 28/2/2008 Etiquetas:
Un día miré el cielo a través de la ventana de mi habitación y me paralizó la belleza con la que una dulce gaviota emprendía el vuelo y flotaba en el aire... que bello, que bonito que majestuoso... hacía que volar fuese tarea fácil, como si en vez de moverse ella se moviesen los edificios. Sin darme cuenta empecé a seguirla con algo más que la mirada hasta que di con la cabeza en el cristal. Qué estampa. Así fue cómo descubrí que una parte de mí era más gilipollas de lo que debería serlo... “¿Por qué a mí?, ¿qué he hecho?”, me pregunté y claro, la respuesta era más diáfana y contundente que la ventana que acababa de intentar atravesar: soy chica.
Sí, lo sé, muchos de aquí querrían serlo para masturbarse pero yo…en fin, no pedí serlo y tampoco es que me disguste sin embargo sí odio tener que dejarlo patente. Hay muchas cosas horribles en el mundo pero los problemas triviales son un claro ejemplo de que vivimos en un país del primer mundo y, por lo tanto, tengo derecho a quejarme de insignificancias.
De un tiempo a aquí he tenido la oportunidad, sino la obligación, de pasar más de siete horas diarias rodeada de ese tumulto de gallinas conocido como mujeres. Siendo breve, podría incluirlas a todas en la misma masa pero, son tantas y tan peculiares que advertiré sólo aquello que las une: el sentimentalismo (barato). No sé muy bien por qué coinciden en este aspecto pero sí sé que lo detesto con todas mis fuerzas. Es como si todas se hubiesen puesto de acuerdo un día para gritar al mundo que son las más sensibles en cualquier ámbito o situación. Se creen con derecho a cuestionar opiniones argumentadas porque estiman conocer la naturaleza oculta de las cosas aludiendo a su sexto sentido. ¿De dónde sale tanta payasa? De la incultura digo yo porque tan pronto te saltan con que son superiores a los hombres como que desean fervientemente ser mujeres conejos y alimentar a una prole de vástagos a base de panceta y fritanga. Tal cúmulo de despropósitos sólo sirve para que, las pocas mujeres que de vez en cuando piensan, se arrepientan de pertenecer a este género.
Yo soy sencilla, recatada, humilde y dulce al mirar, tan piadosa y resig…. En fin que no me quedo a medias tintas intentando ser o aparentar lo que soy y tampoco pretendo invadir mi entorno de amor y corazones rosas. Si algo me conmueve, lo hace y ya está, no voy predicándolo cuál pastor a sus ovejas y tampoco me considero un ejemplar digno de imitación porque es imposible imitarme pero leñe, no es difícil usar la cabeza no sólo para saber cuándo sales de cuentas.
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