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Musica Horrible, sesión 22. ESPECIAL el amo de las gasolineras. Publicado @ 13:22 - 17/6/2008 Etiquetas: musica horrible, cecilio
En efecto señores, aquí está un nuevo monográfico de “Música Horrible”. El primero fue de los “Fecal coproboys” y su espectacular dominio de los instrumentos de viento así como la performance pura y dura, y hoy traigo algo que también tiene el nivelazo suficientemente alto como para dedicarle un monográfico. No obstante, se trata de otro estilo distinto que puede no convencerles y hacer que destrocen su monitor de un cabezazo. Yo aviso. Pues nuestro artista invitado, no es mas que el único, el impagable, viejuno, y adorable:
CECILIOOOOOOORRRGGHHH!
En efecto, Cecilio, el hombre cuyas cintas de gasolinera ya existían antes que las gasolineras propiamente dichas (parece una incongruencia espacio-temporal pero fue así. En serio). El hombre que nació viejo. Cecilio, magnánimo y bondadoso como es (solo hay que oír sus melodías) nos brinda a la audiencia un nuevo concierto en este sacrosanto y queridísimo blog para nuestro propio goce y disfrute. Que decir… Estoy emocionado. Y si el público que se pasa por aquí rondase una media de edad en torno a los 75 tacos, esta entrada ya sería un exitazo. Bueno decir que solo he podido encontrar tres canciones suyas, no más, no es algo fácil de hallar; y no estoy nada orgulloso de lo que he tenido que hacer para conseguirlas. He sufrido yo y he hecho sufrir a otras personas. Ya nunca volveré a ser el mismo, pero lo que sea por mi querido público. Os amo toneladas. Y para festejar esta entrada como se merece, tan gloriosa como la de los aliados en París, anuncio que el recopilatorio de "música horrible", destacado ahí a la derecha, ha sido actualizado con todo lo que por aquí ha pasado, Cecilio inclusive, así que está completito. Pasemos a Cecilio sin demora. HOP.
Cecilio. “Tiene mi novia una cosa”.
Puesss… ¡QUE NO SEA UN RABO! ¡JUAJUAJUAJUJAUAAAAAAAA! Bueno, ahí está la gracia, ese juego de palabras mordaz y barriobajero. Cecilio juega con su público llevándolo a terrenos equivocados para desvelarnos, al final de la canción, el punto G femenino. Si de verdad su novia se pone cariñosa con Cecilio tocándole eso, sería una relación amorosa sacada de la enciclopedia de “Cine de barrio”.
Cecilio. “La rumba del jubilado”.
Siendo la de Cecilio música para gente de 100 años los más jóvenes, era lógico y normal que les dedicase una canción a los jubiletas, para que bailen en Benidorm en las excursiones del Imserso. “La rumba del jubilado”, es además de eso, un retrato acojonante sobre los problemas de la tercera edad, Esque veo la escena, cientos de jubilados haciéndose fotos con Cecilio a la puerta de su hotel. Y que decir de la melodía, hecha a base de casiotone super-gitano en modo acordeón y la percusión conseguida golpeando una lata de melocotones con una baqueta u otro casiotone. Y si, hace referencia a la viagra. Todo un canalla.
Cecilio. “El milagro de San Antonio”.
También conocida internacionalmente como “el niño y los pajaritos”. La verdad, que entiendo que no lleguéis al final de la melodía, tan larga como es, pero tal vez si pilláis el hilo conductor, se os haga más fácil. No creo que en vida haya escuchado una canción más rancia y soporífera, y tampoco creo que encuentre algo que la supere, así que reconozcamos la valía de Cecilio desde ya. Esque no es ni canción, es una historia medio cantada de San Antonio que como mucho puede educar y enseñar a los niños de la posguerra, pero por lo demás es totalmente inbailable y sin ritmo que enganche, todo un puto bucle machacón. Atención al sonido para poner fin a la canción, todo un finisher. ¿De verdad creéis que no es digna de estar aquí?
Y hasta aquí hemos llegado con Cecilio, la siguiente sesión contará con las chorradas de siempre. Besitos de azúcar para todos mis lectores.