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La historia (de amor/odio) de mi primer juego: Donkey Kong Land Publicado @ 13:03 - 28/8/2007 Etiquetas:
Un bonito y relajante remix de la canción de la ruinas de DK Land
Hoy voy a hablar de mi primer juego, mi primer juego de consola. La primera vez nunca se olvida, ya sabéis. Y no olvidaré la primera vez que introduje en la ranura mi cartucho color banana de Donkey Kong Land para Game Boy Pocket.
Realmente no fue mi primer juego, ya tenía maquinitas de estas que venden en las tiendas de chinos o regalan de vez en cuando con el menú infantil del Mcdonald's. Bueno, también tenía un Spectrum de mi padre, pero tras ver que, para poder probar un juego nos pasábamos media tarde montando el cableado y otra media viendo rayas de colores y escuchando sonidos estridentes, no volví a llorarle nunca más durante una semana para que sacase el chisme del trastero. También influyó que mi madre había cultivado todos los tópicos sobre videojuegos que rondaban por ahí, y claro, se asustaba al verme pegado a los ruidos y a las rayas del Spectrum, y se lanzaba hacia mí para apartarme de la tele al grito de "¡que eso da epilepsia!".
Respecto a las maquinitas, sí, me refiero a esas que son tipo Game & Watch pero sin diversión. Tenía una que se llamaba "Spider-Boy", en el que manejaba a un clon cutre de Spider-Man y sólo tenía que moverme a izquierda y derecha para que golpease automáticamente a los enemigos que se iban acercando por los lados.
Mi madre auguraba que no íbamos a ganar para pilas cuando me la compré, pero se equivocaba, era pequeño, pero no tonto. No quería seguir jugando esas patrañas, no mientras mis amigos ya charlaban sobre Super Mario World, el Zelda de la Súper o sobre la mierda que era Sonic por no poder volar con capa. Yo recuerdo que decía "pero mi consola tiene un teclado para escribir". Qué intento más penoso de integrarme.
Pero bueno, que me desvío del tema, corría el año 1998, estoy casi seguro, y, harto de que para poder jugar a una consola tuviese que pasar la tarde del sábado en el Alcampo, ideé un plan. Se acercaba la comunión de mi hermano, y le convencí para que se pidiese una miniatura de su coche favorito (de estas metalizadas tan detalladas) y una Game Boy Pocket, que recuerdo que de aquella se anunciaba en la tele con una cadena de montaje en la que metían una Gameboy tocho, la aplastaban varias prensas hasta que quedaba tan pequeñita y mona ella y venía un chaval y se la metía en el bolsillo trasero del pantalón, más cool que nadie.
Mi plan funcionó. Llego el día de la comunión de mi hermano, él, ilusionadísimo (por los regalos, por qué va a ser), y yo, más. Sólo tenía que esperar a que le entregaran los dos paquetes, uno pequeñito, y otro más aún. Y mientras mi hermano ya podía morir tranquilo con su miniatura del Lamborghini, yo alzaba triunfante esa Game Boy Pocket roja, de la que me hermano ya ni se acordaba que había pedido.
Pero no había contado con una cosa: no tenía juego. Es una situación aún más frustrante que ser el único de tu clase que no puede hablar de videojuegos de verdad: tener una consola, pero no tener qué jugar. Y era domingo, todo estaba cerrado, no iba a poder comprar ningún juego. El mundo se me cayó encima. Me pasé la tarde encendiendo la consola, que al no tener juego sólo mostraba un deprimente rectángulo negro donde debía ir la palabra "Nintendo", y machacando los botones imaginando que jugaba a algo. Os aseguro que al día siguiente ya casi había fundido las pilas.
Al día siguiente, más seco que la mojama de tanto llorarle a mis padres, me pasé por el mítico Blockbuster que tenía al lado de casa, 5000 pesetas en ristre, para hacerme con algún juego. Desilusionado, vi que juegos como Donkey Kong Land 3, que se me antojó al ver su anuncio por la tele, con unos chimpancés bricando a ritmo de una música marchosa que me encantaría saber cuál es (¿alguien se acuerda de ese anuncio?) valían 5990 pesetas. Al haber agotado ya mi reserva de lágrimas, sabía que iba a tener que recurrir a la línea económica, a los dos o tres juegos que tenían apartados del resto. Y ahí estaba él, Donkey Kong Land. Un gorila, un chimpancé con gorra, un cerdito con alas... prometía. Así que me lo llevé, y mientras desenvolvía el juego, no sospechaba que Donkey se iba a convertir, tanto por méritos propios como por tener el honor de ser el anfitrión de mi primer juego "de verdad", en uno de mis personajes favoritos.
Me leí el manual de pé a pá antes que nada, acto que se convirtió casi en un ritual que religiosamente llevo a cabo desde entonces con cada nueva compra. Puse el juego en la consola, ahora ¡SÍ! salía el logo de Nintendo. Mi hermano, al escuchar mi grito de alegría, se acercó, recordó que "anda, es verdad, la consola, y con el juego de Don King Kong, gracias, tita Yoli" y me la quitó de las manos "porque era su regalo". Coitus interrumptus.
Pero cuando me tocó jugar a mí, me sentí como un domador de circo: yo le decía al mono que hiciese cabriolas, y él las hacía. Estaba en una jungla, cogía plátanos, saltaba sobre reptiles, me subía a lomos de un rinoceronte, rodaba, me caía por barrancos... todo era divertido.
Recuerdo que en la primera fase había una zona de bonus a la que se accedía destruyendo con Rambi el rino una pared de piedra, y aparecías en una zona de ruinas sumergidas de la que tenías que salir nadando mientras cogías bananas. Pues yo, que debía tener pocas luces, no sabía que estaba en una zona sumergida, ni que se podía bucear, movía la cruceta pero el personaje apenas avanzaba, con lo que pensé que era una zona trampa y nunca entraba ahí.
La siguiente pantalla era una de nieve, que recuerdo que tardé en pasarme dos días, porque había algún que otro salto bastante ajustado y siempre me caía. Pero seguí avanzando, al mundo submarino, donde aprendí a bucear por fin, luego al de las cuevas... y en este me detendré, porque el tercer mundo de Donkey Kong Land, el de las cuevas, tiene el peculiar honor de albergar el nivel que más me costó superar en TODA MI HISTORIA CON LOS VIDEOJUEGOS. El temible Doing.
¿Qué es el Doing? Pues es el nombre que le pusimos mi hermano y yo a un nivel en el que estabas sobre las nubes, sobre una pequeña plataforma que se iba moviendo, e iba rebotando contra las paredes, cambiando de rumbo a cada poco. Cada vez que la plataforma chocaba contra una pared y rebotaba, hacía ese sonido de rebote que fue el que dio nombre al nivel, y no sólo eso, también al fenómeno "doing", o ese nivel o zona de los juegos que odias, y que con sólo recordarla ya se te quitan las ganas de volver a rejugar ese juego. Pues bien, cerca del principio del nivel, la plataforma rebotaba contra una pared y retrocedía, una y otra vez, volvía al principio, rebotaba contra el muro del principio, volvía hacia la otra pared, volvía a rebotar... y así me podía pasar horas. No sabía qué hacer.
Leñe, acabo de ver que hay un video del nivel en Youtube. ¡Y en los comentarios hay uno que dice que tardó casi un año en pasarselo! ¡Mi alma gemela!
A algunos les deprime escuchar Hurt de Johnny Cash, a mí esta es la música que más me amedrenta
Aprovecho para comentaros, no sin cierta vergüenza, que no sé por qué leches tenía en la cabeza que si en un juego te salía la pantalla de "game over" se te borraban todas las partidas. La temía. Así que, en el momento en que perdía mi última vida, apagaba corriendo la consola para salvar mis datos de la quema. No sé cuándo se me quitó esa tontería, pero por su culpa me perdí la molona pantalla de Game Over de DK Land.
Volviendo a ese maldito nivel, tras meses de intentos infructuosos, sin exagerar, lo dí por imposible. Seguí jugando a DK Land, empezando nuevas partidas, pero siempre lo dejaba en el doing. Para mí el juego se acababa ahí, o eso intentaba hacerme creer, mientras miraba, en el manual, babeando, que había un cuarto mundo ambientado en una ciudad que tenía una pinta cojonuda. Nunca lo vería.
De hecho, pasó el tiempo, y también me pasé muchos juegos que fueron llegando a mis manos, incluyendo Donkey Kong Land 2 y 3, Super Mario Land 1 y 2, Zelda Link's Awakening... pero seguía sin ser capaz de terminarme el doing. Hasta que, un día, en una de mis sentadas de Donkey Kong Land "empiezo, me llego hasta el doing y me voy a dormir", me dí cuenta de que si saltaba estando encima de la plataforma, cambiaba su rumbo. Y para más inri, me dí cuenta de que había una flechita grabada en la plataforma, que indicaba la dirección en la que iba, y que podías alterar simplemente dando un salto. Lo mío es de juzgado de guardia, lo sé. Salté, reboté, conduje la plataforma por ese laberinto de paredes y nubes, y me pasé ese endemoniado nivel, casi dos años después. Y en esa misma sentada, todo emocionado, y del tirón, me pasé todo el juego. Sí, toda la parte final no me supuso ningún problema, me había pasado el doing, nada podía conmigo. Muy buena toda la zona final, con niveles muy originales como ese en que tienes que usar las letras "KONG" como puentes para seguir avanzando, el de los barriles de gasolina quemada, la lucha final con K.Rool y esa música tan cañera (la banda sonora en general es buenísima)... Inolvidable.
Pues esta es la historia de mi primer juego, uno de mis favoritos, y posiblemente al que le tenga más cariño. Es la historia de mi primera vez, de mi primer amor videojueguil, y como en las buenas historias de amor, hay momentos de felicidad extrema, otros más estables, otros de frustración, incluso de odio, de distanciamiento, pero, al final, al darle otra oportunidad, tras ese reencuentro, consigues dejar atrás los obstáculos y consigues reconciliarte con el dichoso juego.
Tengo que rejugármelo, y vosotros deberíais darle una oportunidad. A ver si sacan una especie de consola virtual para la DS... sería el primero que descargaría.
Lo que me he llegado a reir con tu historia, muy buena, me impactó el momentazo de ver la portada del juego: "Un gorila, un chimpancé con gorra, un cerdito con alas... prometía", en serio muy bueno, sigue así. Por Link-Sama (visitar blog)
@ 13:23 - 28/8/2007
"Me pasé la tarde encendiendo la consola, que al no tener juego sólo mostraba un deprimente rectángulo negro donde debía ir la palabra "Nintendo", y machacando los botones imaginando que jugaba a algo. Os aseguro que al día siguiente ya casi había fundido las pilas."
Jajajaja. Buenísima historia, y muy buena también la manera en que la has contado. Si sigues así, me obligarás a guardarte en favoritos... :_
Hablando sobre el tema en sí, la verdad es que la pantalla era una de las más cansinas del juego, aún sabiendo que se podía cambiar la dirección de la plataforma, xD
Muy buena la entrada en el blog, en serio, me encanta como escribes... ;P Por Buitrako (visitar blog)
@ 14:40 - 28/8/2007
Veo que no soy el único que odiaba ese nivel. Y tampoco el único que tras meses intentándolo (era un crío) dejó el juego abandonado, deseando poder ver algún día los niveles de la ciudad. A mí personalmente lo que me pasaba era que estaba acostumbrado a mantener pulsado el botón B y claro, pasarse ese nivel así es casi imposible, porque a nada que tocas la cruceta Donkey se va a tomar por culo xD. Por taurus5 (visitar blog)
@ 14:45 - 28/8/2007
xD este juego se lo pillo mi hermano pero nunca lo llegamos a terminar, a mi al principio tambien me parecio una zona trampa la parte debajo del agua xDD Por Whitefox (visitar blog)
@ 14:47 - 28/8/2007
Tu historia con el Doing me recuerda a la mia con la fase Carnival Nigth de Sonic 3, en la que habia una especie de plataforma giratoria en la que daba saltos y saltos para que fuera hacia abajo pero nunca lograba nada hasta que mas de 5 AÑOS despues leí en internet que simplemente habia que pulsar la cruceta arriba cuando la plataforma subia y hacia abajo cuando bajaba. Supongo que todo el que haya jugado a ese juego sabe a la parte que me refiero. Por morromocotudo (visitar blog)
@ 15:46 - 28/8/2007
Me consuela saber que no era mi ineptitud la que me impedia pasarme el Doing, nos hizo sufrir a todos. :-D
Morromocotudo, me pasaba lo mismo que a tí en esa zona del Sonic, era un peñazo, darle a arriba y a abajo en la cruceta para que la plataforma tomara impulso, y aún sabiendo lo que había que hacer, costaba. Me acuerdo además que esa zona estaba justo antes de mi favorita, la de la nieve (cómo me gusta la música de esa fase), y me daba muchísima pereza tener que pasarme esa zona cada vez que quería llegar a mi parte preferida. Por Bronco (visitar blog)
@ 15:58 - 28/8/2007
Me ha encantado tu historia. Quizas el DKLand no me causo mucho problema en su tiempo cuando lo jugue (mi genero favorito son las plataformas), pero normalmente las fases de plataformas moviles me causan alergias.
Paso a preguntar si es que las versiones portatiles de DKC2 y DKC3 son tambien "aventuras nuevas" o son solo ports capados, ya que eso me dieron a entender algunos analisis que lei en esos años.
PD: Ojala veas mi comentario... siempre llego tarde a las publicaciones de entradas interesantes =$ Por Thomas Light (visitar blog)
@ 15:58 - 3/9/2007
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