
Pues voy a hablaros de Prince of Persia Rival Swords, otro de mis juegos de Wii.
Decir que Rival Swords es uno de esos que llaman "wiimakes", es decir, adaptaciones a Wii de juegos de otras consolas a las que les cambian el control para aprovechar el mando de Wii. Pues Rival Swords no es más que el Prince of Persia The Two Thrones (Las dos coronas en España) que salió para todas las consolas hace casi dos años, en diciembre de 2005, al que le han cambiado el control y el título, nada más.
Ésto significa, ya de primeras, que el juego en sí es tan bueno como cuando salió, una aventura llena de acción y plataformas en la que manejamos al príncipe de Persia, un auténtico acróbata que puede hacer todo tipo de virguerías.
Vamos a la principal cuestión: ¿qué tal es el control? Pues en mi opinión, satisfactorio. Se juega con nunchaku y wiimando, que corresponden a los brazos izquierdo y derecho del príncipe respectivamente. El control es tipo Zelda, es decir, que el personaje no repite exactamente los movimientos que hagamos nosotros, sino que al mover el nunchaku o el wiimote, el personaje mueve su espada, siempre de la misma forma. Hay bastantes combos para aprender, que realizamos combinando movimientos del nunchaku y el wiimando. (Ejemplo: nunchaku, nunchaku, wiimando, wiimando, nunchaku, y el príncipe realiza un montón de cuchilladas que culminan con un giro rebana cabezas). Hay también otros movimientos como manejar un látigo de cadenas con el nunchaku, girándolo en plan rodeo americano, o cargar fuerzas levantando la espada a la altura de la cabeza para luego golpear, teniendo que realizar nosotros el mismo gesto con el mando. El salto, y acciones como correr por paredes, empujar y demás se usan con los botones, ninguna pega. El movimiento de cámara se controla de una forma que me ha parecido acertada, y que deberían haber incluído en el Zelda TP: inclinando el wiimando hacia los lados, girándolo sobre su eje, podemos girar la cámara a un lado o a otro. También se puede usar la cruceta para controlar libremente la cámara, que funciona bien. Y con el botón - colocamos la cámara a espaldas del protagonista, pudiendo además usar los botones 1 y 2 para ver una panorámica de los escenarios o activar una vista en primera persona. Un control completo, que tras media hora para acostumbrarnos, no da problemas.
La mecánica del juego suele ser la siguiente: llegamos a un escenario, y vemos que tenemos que llegar, por ejemplo, a una cornisa elevada para entrar por una ventana. Pues el príncipe (que no tiene nombre, o por lo menos nunca lo llegan a decir) debe valerse de su excelente forma física y de los elementos del escenario para ir superando todos los obstáculos. Podemos correr por las paredes, rebotar entre ellas, escalar, colgarnos de cornisas, trepar por columnas... enlazando todas éstas acciones llegaremos a sitios que antes parecían inalcanzables. Hay muchos plataformeo en éste juego, casi constantemente, y es una delicia poder realizar tantas acciones de forma sencilla. En ese sentido sigue siendo tan divertido como las otras entregas de la saga, y han añadido ésta vez nuevas posiblidades como el salto diagonal, o poder engancharnos con la daga a ciertas marcas en paredes.
También hay que combatir en el juego, generalmente contra enemigos que atacan en grupo y que se repiten más que el ajo. Como ya he dicho hay bastantes combos que tendremos que empollarnos con ayuda del manual, algunos bastante espectaculares. Al principio empezaremos sacudiendo hacia todos lados los mandos, pero con el tiempo memorizaremos unos cuantos y haremos cabriolas bastante majas. El príncipe puede ayudarse también de paredes y columnas para impulsarse hacia los enemigos, puede rodar para esquivar golpes, bloquear y contraatacar, saltar por encima de sus cabezas y aparecer a sus espaldas, agarrarlos y lanzarlos al vacío, recoger sus armas caídas para usarlas (se pueden romper)... viene a ser el mismo sistema de combates que el del Prince of Persia Warrior Within, es decir, bastante completo, sólo que el juego no es tan gore como aquel: no hay desmembramientos, ni sangre.
Una de las novedades de ésta entrega es que en ciertos momentos del juego (nos los dicta el guión), el príncipe se convertirá en una versión oscura de sí mismo, más feo, arrogante y agresivo. Además de soltar chascarrillos y hacerse el gracioso (algunos diálogos interiores entre el príncipe oscuro y el normal son un puntazo), convertidos en príncipe oscuro contamos con una cadena que podemos usar además de para atacar, para agarrarnos a ciertos lugares y usarla de liana, descolgarnos... sin embargo, cuando somos malote nuestra energía se consume continuamente, y sólo se recargará absorbiendo arena, que podemos encontrar destrozando elementos del decorado o de los cuerpos de los enemigos caídos. Cerca del final del juego hay una zona en la que tenemos que superar un montón de trampas y plataformas sin un poco de arena que llevarnos a la boca, así que iremos a contrarreloj. Muy intensa. El tema de la transformación del príncipe le da variedad al desarrollo, aunque estaría bien poder elegir cuándo queremos transformarnos.
Una de las novedades que más me han gustado de ésta entrega son las "speed kills" o muertes rápidas. Ahora podemos acercarnos sigilosamente a los enemigos, desde donde no nos vean, y poder eliminarlos de un golpe si superamos una escena en la que debemos mover el mando cuando se nos indique (sí, tipo QTE). Si fallamos, el enemigo nos descubrirá y empezaremos con desventaja. Ese toque de sigilo no desentona, especialmente cuando se nos plantean opciones como lanzarnos a un patio y machacar a saco a un montón de enemigos, o utilizar con cuidado las cornisas, columnas y elementos del escenario para ir descendiendo hasta el suelo con cuidado y aterrizar justo detrás de los enemigos y matarles sigilosamente. Buen añadido.
También hay un par de secuencias del juego en que manejamos un cuádriga que corre por las calles a toda velocidad, y tenemos que esquivar obstáculos y eliminar a otras cuádrigas. Se manejan con el stick (nada de sensor de movimiento, sólo para espadazos), y son entretenidas, sin más, aunque breves. La variedad siempre se agradece, en mi opinión.
Desarrollo completito pues, muy lineal, no hay que volver sobre nuestros pasos como en el decepcionante Warrior Within, así que siempre estamos ocupados saltando y combatiendo. De vez en cuando combatiremos contra jefes finales, que como es de esperar tienen unos determinados puntos débiles que tendremos que descubrir (generalmente la cosa irá de llegar saltando hasta determinado punto del escenario desde el cual podamos lanzarnos hacia su punto débil, y superar una secuencia QTE para hacerles daño). No son demasiado difíciles. Por los escenarios hay escondidas unas fuentes mágicas que, al beber de ellas, nos transportarán a unas complicadas zonas llenas de trampas, si las superamos conseguiremos una mejora de salud. También hay unos "créditos de arena", que obtendremos rompiendo cofres o eliminando enemigos, con esos créditos desbloquearemos galerías de artworks y vídeos del juego (no hay más extras).
Hablando de arena, el príncipe sigue teniendo la posibilidad de retroceder en el tiempo diez segundos siempre que tenga suficiente arena en el depósito, también ralentizar el tiempo o lanzar ataques especiales. Ya es una seña de identidad de la saga, y aunque puede parecer que poder retroceder en el tiempo cuando fallemos un salto facilita mucho las cosas, en realidad nos ahorra repetir complicadas zonas desde el principio, con lo que no hay tiempo para el aburrimiento. Hay puntos de guardado y checkpoints bien colocados, así que la dificultad no es muy elevada, pero tampoco es un juego sencillo. La primera vez me ha llevado unas 12 horas, que pueden parecer pocas pero son muy intensas, y aunque no haya apenas modos extras (la galería de imágenes que ya comenté, y un modo dificil), es un juego que mientras dura, se disfruta mucho, y se puede rejugar. No hay modo multijugador, al contrario que en la versión para PSP.
Respecto al argumento, Rival Swords continúa la historia del final secreto de Warrior Within, con el príncipe y Kaileena regresando a Babilonia, como se explica en la intro. Las cosas se le complican al príncipe cuando descubre que la ciudad ha sido arrasada por los demonios de arena, que el visir a vuelto, que secuestran a Kaileena, que reaparece Farah (la chica de la primera entrega) y que las arenas le han corrompido por dentro, dando lugar al príncipe oscuro. No esperéis un argumento impresionante, pero cumple. A destacar lo bien que cierra la trilogía el final del juego, enlazando perfectamente con la primera parte.
La ambientación deja de ser tan ridículamente oscura como la del Warrior Within, y ahora recorreremos la ciudad, llena de luz, edificios, callejones y palacios, con preciosos jardines, impresionantes vistas,catacumbas, mazmorras, cuevas... no tiene una ambientación tan "aladdinesca" como la de Las Arenas del tiempo, ni tampoco hay tantos escenarios preciosistas como en aquel, pero realmente está muy conseguida, y combina escenarios más luminosos con otros más oscuros. Los gráficos del juego no han mejorado, y se nota que tienen un par de años, pero no son malos en absoluto, siendo en ciertas zonas muy vistosos. Acordes a lo visto hasta ahora en Wii en lo que a gráficos se refiere. La música, que combina toques árabes con melodías cañeras, está bastante bien, mejor que la del Warrior Within, pero en mi opinión inferior a la de las Arenas del tiempo.
Conclusión: tan bueno como cuando salió, una genial aventura de saltos y acción con unos deliciosos momentos plataformeros, mucha acción y buena ambientación y puesta en escena. El control adaptado a Wii cumple, aunque le hubiera venido bien una mejora a nivel gráfico, o un modo multijugador que compense su duración, algo ajustada, pero con un desarrollo absorbente en todo momento. Combinando lo mejor de las dos primeras entregas, es el juego más equilibrado de la saga del príncipe.
Jo, ahora mes has dado aun mas ganas de comprarmelo! Pero es que esos 60 euracos me tiran para atras de una manera brutal. A ver si para mi santo o algo puedo pedirmelo, porque le tengo unas ganitas!
Por Leopoldo89 (visitar blog)
@ 16:38 - 5/5/2007