Normalmente los videojuegos tienen fama de ser violentos, amorales y poco sociales. Propician la incomunicación, insensibilizan a los niños y bla bla bla…
Pero esos son los juegos de los que nunca dejan de hablar en la prensa para satisfacer su siempre ávida sed de sangre. Todo sea por rellenar unas cuantas líneas de periódico u ocupar unos pocos minutos de telediario que quedaban vacíos (como si no hubiera noticias en el mundo…).
Sobra decir que, ni mucho menos, todos los juegos son así. Pero lo que la gente no sabe es que hay juegos que incluso meten el dedo en la llaga, ponen sobre la mesa temas de siempre rabiosa actualidad y denuncian situaciones al estilo del cine más comprometido. Lo creáis o no, ese es el caso de Chibi-Robo.
Este juego, bajo la ingenua capa de un plataformas de aires infantiloides, esconde una serie de tramas como el drama doméstico que sufre una familia al borde de la ruptura, y el infierno que viven cada uno de sus miembros por separado para asimilar el divorcio; el horror de la guerra desde todas sus partes, desde la pérdida de vidas humanas (bueno, huevas), hasta el odio irracional hacia un enemigo que sólo lo es por ser diferente al resto; amores imposibles entre gusanos y gallos de juguete, que apunto están de acabar en tragedia; o el caso del que me quería ocupar en este artículo: el infierno de la droga.
Hay está Burbujas. Burbujas es un oso de peluche alegre y jovial que siempre está contento. ¿Siempre? No. A veces, sin comerlo ni beberlo, Burbujas cambia de temperamento, y pasa a ser un oso apacible a un peluche agresivo y colérico. No es Burbujas el que controla su cuerpo. Ya no. Y es que Burbujas es adicto al néctar.

Burbujas con el mono que le corroe.Es triste, pero la única manera de devolver a Burbujas a su carácter natural es inyectándole una dosis de néctar. Recalco la palabra inyectar, ya que debemos administrarle el néctar con una jeringuilla. Burbujas está tan desvalido que ni siquiera puede hacerlo él mismo, y deberemos ayudarle nosotros mismos a que se drogue.
La cosa no acaba ahí. Una vez saciado, Burbujas entra en trance. Sin duda está en estado éxtasis, y desde luego sigue sin ser consciente del entorno. Más tarde recuperará algo de control sobre sí mismo, pero los efectos del néctar son patentes en él: le cuesta mantener la verticalidad, no es capaz de mantener conversaciones coherentes debido a sus pérdidas de memoria, y los espasmos no le permiten ni tan siquiera ver la televisión con normalidad. Su organismo no tardará en pedir más néctar y el ciclo volverá a comenzar.
Esa mirada vacía, propia de un oso de peluche rosa lobotomizado nos lo dice todo: hemos de ayudar a Burbujas. ¿Pero cómo? Por mucho que queramos, sin la voluntad de Burbujas nada servirá.
Es entonces cuando sorprendentemente el oso, estrella televisiva e ídolo de masas de niñas (eso explicaría porqué se dio a la droga), toma la iniciativa: está dispuesto a dejar esa mierda que es el néctar, y lo mejor de todo es que sólo nosotros podemos ayudarle.
Burbujas nos da una semilla de flor de néctar purificador, un néctar que con el debido tratamiento (inyectado en vena) quita milagrosamente el mono del néctar estupefaciente.
La pega: la flor tarda diez años en crecer, y Burbujas a este paso no vivirá tanto (su situación es terminal). Pero eso no es inconveniente para un robot que es colega de unos alienígenas que tienen una nave espacial capaz de viajar en el tiempo.
Chibi-Robo viaja atrás en el tiempo, planta la semilla, y vuelve a su época original. Allí le espera una maravillosa flor, dispuesta para extraerle todo el jugo.
Llegamos justo a tiempo para tratar a Burbujas. El néctar ha funcionado, lo ha revitalizado a por completo. Se atreve incluso a bromear sobre su situación, que apenas unos segundos antes era crítica.
La historia acaba bien, y con una moraleja bien inteleligible: con voluntad y ayuda, cualquiera puede salir del infierno de la drogadicción.
Para que luego digan que Chibi-Robo es un juego para niños…
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El texto está basado en hechos reales, aunque hablar de estos temas siempre es delicado. Espero no haber dañado ninguna sensibilidad ;).
Gran juego, y burbujas el mejor personaje. La música que suena cuando te pone esa cara de yonki, es lo mejor. Aunque lo mejor es el juego en sí ; ).
Por chon27 (visitar blog)
@ 13:02 - 22/1/2007
enves de que metan cosas buenas como relatos que lleguen al alma meten puras mashadas
Por yop
@ 19:37 - 19/4/2007
EY CHICOS COM VAN IDIOTAS...!! MONGOLICOSS...!! ETCSKAKAAJAJAJAJA... PENDEJOSS...DE MIERDA..!
Por FREG
@ 2:10 - 2/4/2008
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