En ocasiones, la raza humana sorprende excepcionalmente por su crueldad e insensibilidad. Guillermo HabaCuc, portorriqueño que hace llamarse artista, ató a un perro en una exposición en Honduras y lo dejó morir de hambre "en nombre del arte".
A mí, personalmente, el hecho me parece una salvajada, y el tipo en cuestión un grandísimo hijo de puta. Supongo que el público en general estará conmigo.
Pero me sorprende aún más la actitud de las personas que asistieron a la exposición, visiblemente contagiadas de la insensibilidad del hecho. Y no sólo eso: al cabrón del "artista" no se le ocurrió otra cosa que escribir en la pared de delante del pobre animal Eres lo que lees a base de comida para perros... No hay palabras para definir esto...
Lo más fuerte del tema es que la Bienal Centroamericana de arte, a punto de celebrarse en Honduras, le ha pedido al autor que vuelva a repetir la "obra" en sus instalaciones. Se ha desplegado un movimiento de gente en contra de toda esta barbarie, y hay una petición online recogiendo firmas para evitar que el hecho vuelva a producirse, cuyo enlace pongo a vuestra disposición. Yo, por mi parte, sin duda, voy a firmarla.
El mundo está loco, loco. Y eso, sinceramente, me entristece sobremanera.