No he podido evitarlo... El otro día, deambulando por YouTube, me dediqué a recopilar varias de las sintonías de entrada de mis series favoritas de infancia. A los más jóvenes quizás os quede demasiado lejos todo aquello, pero los que rondéis la treintena (cinco años más, cinco años menos) podréis entenderme...
Joder, si es que me estoy haciendo mayor y todo.
Dragones y Mazmorras.
Caballeros del Zodiaco.
Bioman.
Dartacan y los Tres Mosqueperros.
La Aldea del Arce.
Alfred J. Kwak.
Sherlock Holmes. Y nosotros sin saber lo que era el manga...
Los Diminutos.
Los Ewoks.
Fraggle Rock.
Mofli, el último koala.
David El Gnomo.
Érase una vez la vida...
La Vuelta al Mundo de Willy Fog.
Los Mundos de Yupi.
Los Trotamúsicos.
Los Fruitis.
Los Aurones.
Un apartado especial para los clásicos del Club Disney...
Pato Aventuras.
Chip y Chop: Guardianes Rescatadores.
Aventureros del aire.
El Pato Darwing.
Y, por supuesto, el indiscutible rey de mi infancia (y de la de otros tantos)...
Barrio Sésamo.
De momento, no os pongo los dibujos de los canales autonómicos, pero no lo descartéis en próximas entregas ;)
Parece mentira, después de tantos años me he vuelto a encontrar con una pieza bastante controvertida: Ciudadano Kane. Obra del polifacético Orson Welles, sin duda es una película que ha dejado mella en varias generaciones desde su nacimiento. No es para menos: hace uso de técnicas tanto en el plano escénico como en el puramente técnico (iluminación, planos, contrastes y todo lo que dio de sí la imagen monocroma de por aquél entonces), ciertamente, tan novedosas en su tiempo como impactantes, aún hoy en día, haciendo gala de una imaginación y un dominio del medio que suplía con creces la falta de recursos como los actuales. Bueno, es un decir, porque la verdad es que recursos, lo que son recursos, no le faltan al filme...
El argumento de la película resulta sencillo a más no poder, ya que trata de la vida y obra del magno Charles Foster Kane, multimillonario periodista y propietario de varios periódicos estadounidenses, director de un imperio de información tan poderoso como peligroso, amado y odiado por multitud de personas. En el momento de su muerte, la última palabra que salió de los labios de tan insigne personaje fue "Rosebud", lo cual no deja de intrigar al periodista Thompson y a todo su equipo, quienes se embarcan en busca de lo que podría ser la verdad oculta sobre la fachada de la personalidad pública de Charles F. Kane.
La manera de tratar el hilo argumental, en cambio, es original, sobretodo teniendo en cuenta de que estamos hablando de una película que ya tiene más de medio siglo a sus espaldas. A través de varios flashbacks, creados mediante la narración directa o indirecta a través de diferentes personajes cercanos a la figura de Kane, la película nos dibujará un retrato, desordenado en el tiempo y desde puntos de vista diversos, de la personalidad del personaje principal de la misma. Sin duda, un método que ya conocemos de sobras pero que para la época debió de resultar, ciertamente, impactante.
En fin, una excelente película (citada, en ocasiones, como la mejor película de la historia del cine, cosa que, a mi entender, es un pelín exagerada) para una tarde de domingo, con un reparto poco conocido - la mayoría de los actores de la película debutaban en ella por primera vez en el cine, habiendo pasado antes por los escenarios teatrales - pero, por lo general, de gran calidad interpretativa, dirigida por uno de los grandes directores del siglo XX, y con una banda sonora de lujo compuesta por el sempiterno Bernard Herrmann, autor de varias bandas sonoras de grandes películas de Hollywood.
Ayer noche fue una de aquellas noches que quedan grabadas en la mente de todo ser humano con un mínimo de sensibilidad. Fui ¿afortunado? al poder disfrutar de una de las películas más raras y, permitidme que utilice el término, frikis que haya visto nunca. Y os lo aseguro, el cine poco estandarizado me encanta, véase producciones de bajo presupuesto, series B y otros productos por el estilo.
Portada coreana de la película
Resurrection of the Little Match Girl (Sungnyangpali sonyeoui jaerim) es una película sud-coreana del año 2002, presentada por primera vez en el Festival de Cine de Londres en el 2003. Inspirada en un popular cuento de Hans Christian Andersen, la película ha sido dirigida por Sun-Woo Jang, y es una paráfrasis bastante interesante sobre el dichoso cuento y, dicho sea de paso, de la cultura moderna del videojuego.
La joven vendedora de cerillas.
La historia nos mete de lleno en la cultura oriental contemporánea, de la mano de un joven aficionado a los videojuegos llamado Ju. Un día, al salir del trabajo, se encuentra con una chica que le ruega que le compre un mechero. Conmovido, toma el mechero, lo que hará que entre en un estrafalario juego virtual en el que deberá enamorar a la 'vendedora de cerillas' para ganar. Así, Ju se verá envuelto en un torbellino de acción y violencia, del cual no podrá escapar a menos que siga las reglas del juego... o no.
Lala, uno de los personajes más carismáticos del filme.
La verdad es que, a mi parecer, a la película le falta, fundamentalmente, un desarrollo mayor de los personajes de la historia, ya que muchos de ellos podrían haber dado mucho más de sí, y la película podría haber sacado mayores matices de la relación entre los personajes. Aún así, el filme no dejará que descansemos ni un solo minuto, y eso que dura casi dos horas...
El protagonista, Ju.
Unos efectos especiales muy en el estilo de Matrix y otras películas por el estilo (véanse producciones de John Woo y similares), un argumento que no está mal, repleto de giros inesperados en el guión y alguna que otra sorpresa fuera de contexto, personajes pintorescos y escenarios dignos de cualquier película de acción y ciencia-ficción que se precie, adornado todo ello con una banda sonora que, eso sí, es notable por sí sola (muy destacables son las versiones de Bésame Mucho y del Ave María de Schubert que podremos oir durante la acción del filme), son algunos de los pros de esta película. En contra: es demasiado larga, y al final, la verdad, aburre un pelín, después de una sarta de animaladas y espectacularidades rellenas de un humor un tanto chorra. Eso sí, siempre podréis vacilarle al prójimo haciéndoles ver una de las películas más raras del momento...
Portada internacional de la película.
En próximas entregas: Jesucristo Cazador de Vampiros y Kárate a Muerte en Torremolinos.
De la edición de vídeo y otros demonios... Publicado @ 2:34 - 25/9/2007 Etiquetas: Montaje, Beatbox, Video Musical
Como curiosidad, publico en mi blog un par de vídeos de Lasse Gjertsen, un joven noruego de veintipocos años que, sin tener ni pajolera idea de música (él mismo lo reconoce), pero sí de edición de vídeo, logra hacer unos cortos la mar de curiosos. Juzgad vosotros mismos.