Parece mentira, después de tantos años me he vuelto a encontrar con una pieza bastante controvertida:
Ciudadano Kane. Obra del polifacético
Orson Welles, sin duda es una película que ha dejado mella en varias generaciones desde su nacimiento. No es para menos: hace uso de técnicas tanto en el plano escénico como en el puramente técnico (iluminación, planos, contrastes y todo lo que dio de sí la imagen monocroma de por aquél entonces), ciertamente, tan novedosas en su tiempo como impactantes, aún hoy en día, haciendo gala de una imaginación y un dominio del medio que suplía con creces la falta de recursos como los actuales. Bueno, es un decir, porque la verdad es que recursos, lo que son recursos, no le faltan al filme...

El argumento de la película resulta sencillo a más no poder, ya que trata de la vida y obra del magno Charles Foster Kane, multimillonario periodista y propietario de varios periódicos estadounidenses, director de un imperio de información tan poderoso como peligroso, amado y odiado por multitud de personas. En el momento de su muerte, la última palabra que salió de los labios de tan insigne personaje fue "Rosebud", lo cual no deja de intrigar al periodista Thompson y a todo su equipo, quienes se embarcan en busca de lo que podría ser la verdad oculta sobre la fachada de la personalidad pública de Charles F. Kane.

La manera de tratar el hilo argumental, en cambio, es original, sobretodo teniendo en cuenta de que estamos hablando de una película que ya tiene más de medio siglo a sus espaldas. A través de varios
flashbacks, creados mediante la narración directa o indirecta a través de diferentes personajes cercanos a la figura de Kane, la película nos dibujará un retrato, desordenado en el tiempo y desde puntos de vista diversos, de la personalidad del personaje principal de la misma. Sin duda, un método que ya conocemos de sobras pero que para la época debió de resultar, ciertamente, impactante.

En fin, una excelente película (citada, en ocasiones, como la mejor película de la historia del cine, cosa que, a mi entender, es un pelín exagerada) para una tarde de domingo, con un reparto poco conocido - la mayoría de los actores de la película debutaban en ella por primera vez en el cine, habiendo pasado antes por los escenarios teatrales - pero, por lo general, de gran calidad interpretativa, dirigida por uno de los grandes directores del siglo XX, y con una banda sonora de lujo compuesta por el sempiterno
Bernard Herrmann, autor de varias bandas sonoras de grandes películas de Hollywood.


Una gran película, aunque me pasa lo mismo que con el Quijote: nunca me llamó la atención. :(
Por alemanpadron (visitar blog)
@ 11:52 - 4/2/2008
"Un excelente película para una tarde de domingo". Supongo que ahí te has pasado a la hora de nombrar un hito en la historia del cine.
Por Fikconker (visitar blog)
@ 10:42 - 4/2/2008
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